sábado, 30 de enero de 2010

OURENSANOS ILUSTRES: "O CEPO"




Tras Xan da Coba (al que no llegué a conocer, soy viejuno, pero no tanto) y "El Andrés", "O Cepo" es el tercer ourensano ilustre que se apunta a probar el licor de guindas.

Éste también era un clásico de mi infancia en la Plaza del Hierro. Y no lo iba a ser, si vivía justo en la casa que estaba frente a la mía, entre la casa en la que había nacido Eduardo Blanco Amor y aquella panadería-tienda en la que ahora está el Lizarrán. Cuando éramos niños, mi hermano y yo, y toda la pandilla del Parque de las Mercedes, les teníamos motes a muchos de los personajes curiosos que habitaban por la Zona Vieja. En la categoría de "borrachos" (lo pongo entrecomillado para no ofender a nadie) teníamos tres: "El borracho Carlos", "el borracho loco" y "el borracho Cepo". De esos tres, el borracho Cepo era el único al que no le teníamos miedo. Los otros dos eran bastante chungos y más de un día tuvimos que escapar corriendo cuando los veíamos aparecer por el Parque de las Mercedes, "el borracho loco" era muy amigo de perseguirnos con la navaja en la mano. Fruto de estas carreras escapando del peligro, fue como llegamos hasta "el parque de la tierra del más allá", un mundo nuevo de aventuras y juegos infantiles que se abría ante nosotros, y  que no era más que aquel montículo de vegetación mal cuidada que separaba las calles de Emilia Pardo Bazán y la que baja hacia los Vinos, enfrente de donde ahora se ubica el Auditorio. Pero eso es otra historia, que ya me desvío del tema. Mala cosa esta de mezclar los recuerdos de la infancia con el ourensanaje.

"El Cepo" vivía siempre sentado en las escaleras de su portal, daba igual que lloviese o hiciese frío, él siempre estaba allí sentado, con su botella de vino y sus "pinturas", porque "el cepo" era pintor. Y mi hermano y yo nos entreníamos, de tarde en tarde, disparándole con pistolas de agua parapetados detrás de las contras del balcón de nuestra habitación. Un poco cabrones sí que éramos, jajajaja. Después cuando teníamos que pasar por la Calle de Lepanto, nos temblaban las piernas por si nos reconocía, pero nunca pasó nada, "el cepo" era inofensivo. Esta foto que he robado del blog ourensaníafotosourense, es de 1977. Yo tenía seis añitos y mi hermano Álex, cuatro. Todavía recuerdo la pena que sentí, cuando un día de lluvia me asomé al balcón y ví como sacaban al Cepo en un ataud. Murió relativamente joven, demasiado alcohol...Inevitablemente, son recuerdos y personas que irán siempre asociados a mi infancia.

Unos años después, y ya entrada mi primera juventud, cuando por las tardes me dedicaba a salir de "pinchos" por los Vinos con mis amigos, me fijé que en uno de los bares que frecuentábamos, "El Bodegón", -al que acudíamos a la  busca y captura de  sus patatas bravas-  tenían, decorando y dando color a las paredes blancas, un par de cuadros de "El Cepo".

Otro personaje curioso, excéntrico, y entrañable de "A Terra da Chispa".





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