miércoles, 27 de enero de 2010

El pan y las menudencias



Rescato este artículo de Luis Ventoso que "La Voz de Galicia" publica hoy en su edición digital. Es exactamente lo que opino, es justo lo que quería expresar en una de mis primeras actualizaciones (pero no lo había conseguido), y su fondo es totalmente extrapolable a la comunidad gallega y a ese gran debate (gran disputa) que tenemos desde hace meses en la calle con el tema de los idiomas. A ver si la gente se da cuenta de una vez, de que ciertos debates auspiciados por los partidos políticos en connivencia con los sindicatos, no son más que cortinas de humo entre las que esconden su inoperancia para conseguir de este modo "camelar" a la gente y desviar la atención de problemas que lo son de verdad. Es hasta surrealista, además de muy triste, que las únicas huelgas y manifestaciones "importantes" de estos últimos años hayan sido para protestar por un porcentaje de un "17%" de menos de un idioma en la Enseñanza, en un borrador de un decreto. Al mismo tiempo que leemos en titulares más pequeños, noticias como la de que tan sólo en Galicia y en el 2009, 2.757 empresas han cerrado por culpa de la crisis económica. Vaya por delante que la lengua gallega se merece mucho más respeto del que le está dando el PP, pero sinceramente ¿qué es más importante para Galicia? ¿que haya un 17% más de un idioma en la Enseñanza o que cierren 2.757 empresas y se siga destruyendo empleo a un ritmo alarmante día tras día? Pues todavía no he visto por las calles de Santiago a 50.000 personas manifestándose por la gestión de la crisis. Como digo, muy triste y muy surrealista todo. Si pretendían idiotizarnos con más telebasura y más y más redes sociales, lo están consiguiendo. Aquí va el artículo:

"Imaginen un pesquero con una profunda hendidura en el casco, zarandeado por un temporal en el Gran Sol como no se recuerda. El agua amenaza con anegar la sala de máquinas; la situación es extremadamente angustiosa... Pero resulta que el capitán se dedica a discutir con el cocinero sobre si la dieta de la tripulación lleva demasiadas patatas fritas. El maquinista está ocupado pintando el motor. El contramaestre se queja porque la telefonía no se escucha en estéreo. Y los marineros, con el agua ya en los tobillos, están entretenidos charlando de fútbol y de pibas.

El FMI advirtió ayer que España será la única economía avanzada que seguirá despeñándose este año. Anteayer, el ministro de Trabajo adelantó que enero se cerrará con cien mil parados más. El barco está muy tocado, casi escorado. ¿Y cuáles son los temas que caldean nuestra vida política? Un vertedero nuclear que existe ya en todos los países punteros, la patochada xenófoba del alcalde de Vich y un debate rancio sobre si hay que recuperar o no la cadena perpetua.

En EE. UU., donde el aumento del paro es menor comparado con la hecatombe española, la opinión pública ha pedido explicaciones a Obama, que se ha visto obligado a rectificar su política sobre la marcha para atender al único asunto que -una vez garantizadas las libertades democráticas- marca por completo la vida de las personas: hay trabajo o no hay trabajo.

Camino de batir los 4 millones de parados, seguimos en la inopia. Que la economía no esté en el primerísimo plano de todo debate certifica el inmenso fracaso de Rajoy como líder de la oposición y la inoperancia de unos sindicatos obsoletos (o tal vez algo peor)."


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