viernes, 15 de enero de 2010

El árbol de la ciencia (II)



Hace unos días le dediqué una entrada a este libro de Baroja, hoy la segunda. Le dedicaré más entradas en los próximos días, aprovechando que estoy con su segunda lectura que siempre es con la que más se repara en detalles.

Baroja y el mundo:

"A los pocos días de frecuentar el hospital, Andrés se inclinaba a creer que el pesimismo de Schopenhauer era una verdad casi matemática. El mundo le parecía una mezcla de manicomio y de hospital, ser inteligente constituía una desgracia y sólo la felicidad podía venir de la inconsciencia y de la locura"

************************************************

Baroja, el patriotismo rancio y manipulado;  y la educación:

"El estudiante culto, aunque quisiera ver las cosas dentro de la realidad e intentara adquirir una idea clara de su país y del papel que representaba en el mundo, no podía. Los periódicos daban una idea incompleta de todo, la tendencia general era hacer creer que lo grande de España podía ser pequeño fuera de ella y al contrario, por una especia de mala fe internacional.

Si en Francia o en Alemania no hablaban de las cosas de España, o hablaban de ellas en broma, era porque nos odiaban, teníamos aquí grandes hombres que producían la envidia de otros países. España entera vivía en un ambiente de optimismo absurdo. Todo lo español era lo mejor.

Esa tendencia natural a la mentira, a la ilusión del país pobre que se aísla, contribuía al estancamiento, a la fosilificación de las ideas.

Aquel ambiente de inamovilidad, de falsedad, se reflejaba en las cátedras. Los profesores del año preparatorio eran viejísimos, sin duda no los jubilaban por sus influencias y por esa simpatía y respeto que ha habido siempre en España por lo inútil."

***************************************************

Baroja y el típico machismo apañol:

"Antoñito era un andalú con una moral de chulo; se figuraba que dejar pasar a una mujer sin sacarle algo era una gran torpeza. Para Antoñito, toda mujer le debía, sólo por el hecho de serlo, una contribución, una gabela.

Antoñito clasificaba a las mujeres en dos clases: unas las pobres, para divertirse, y otras las ricas, para casarse. Antoñito buscaba la mujer rica con una constancia de anglosajón. Como tenía buen aspecto y vestía bien, al principio las muchachas a las que se dirigía le acogían como un pretendiente aceptable. El audaz trataba de ganar terreno, hablaba a las criadas, mandaba cartas, paseaba la calle. A ésto le llamaba él "trabajar" a una mujer."

************************************************

Muy difícil seleccionar algún párrafo del capítulo "inquisiciones", que incluye buenas discusiones sobre filosofía, biolofía, ciencia, Kant, Schopenhauer...

"la ciencia nos da la descripción de una falange de este mamuth que se llama universo, la filosía nos quiere dar la hipótesis racional de cómo puede ser este mamuth"


·La ciencia es la única construcción fuerte de la humanidad. Contra ese bloque científico del determinismo ¿cuántas olas no han roto? Religiones, morales, utopías...y sin embargo, el bloque continúa inamovible, y la ciencia no sólo arrolla esos obstáculos, sino que los aprovecha para perfeccionarse."

"La verdad puede convertirse en un arma de combate si la falseamos. No hay fanatismo en las Matemáticas ni en las Ciencias Naturales ¿Quien puede vanagloriarse de defender la verdad en política o en moral? El que así se vanagloria, es tan fanático como el que defiende cualquier sistema político o religioso. La ciencia no tiene nada que ver con eso; ni es cristiana, ni es atea, ni revolucionaria, ni reaccionaria."

(continuará)


No hay comentarios:

Publicar un comentario