Asco, hastío, frustración, impotencia, rabia, vergüenza ajena, miedo, desencanto. Esto es todo lo que me inspiran las elecciones del próximo domingo. Estos días procuro leer lo menos posible la prensa para evitar la náusea que me provoca la campaña electoral. Auténticas arcadas, diría yo. Vivimos sobre un volcán llamado Gran Mentira. En mis casi cuatro trienios cotizados he visto pasar a los representantes de tres partidos políticos a pocos metros de mi mesa de trabajo y SÍ, puedo afirmar que si no son la misma mierda, son una mierda bastante parecida. Quizás el problema radique en que las buenas intenciones con las que llegan tocan techo enseguida y se diluyen con la rapidez con la que se deshace un azucarillo en un café. Las discusiones PP-PSOE con las que se enredan las derechas y las falsas izquierdas estos días no son más que ensayos sobre la ceguera en un ejercicio de "fidelidad y fanatismo a los colores" que produce vergüenza ajena a los que poseen una visión más objetiva sobre la asfixiante realidad social, económica y política que padecemos. Esta campaña electoral me parece una falta de respeto hacia los parados, hacia los emigrantes, hacia los que sufren. ¿Por qué mienten tanto?
Las razones por las que no votaré las expuse en una entrada reciente titulada "el hombre del saco", pero básicamente se pueden resumir en esta frase: "mi voto no servirá para cambiar nada". Mientras las democracias sigan secuestradas por los mercados neoliberales yo me niego a participar en esa pantomina. No faltará el listillo de turno, el tonto útil, que me vendrá con aquello de: "si no votas, después no tienes derecho a quejarte". Pues mire usted (modo Rajoy activado), mientras pague impuestos tengo todo el derecho del mundo a quejarme.
Podría votar a un partido minoritario pero ¿serviría para algo? En caso de que ese partido minoritario ganase las elecciones ¿cuánto tiempo permitirían "los mercados" que gobernase? No le dejarían, enseguida vendrían los bloqueos, las trabas, se dispararían las primas de riesgo y con eso saltarían todas las alarmas y el siguiente paso sería un gobierno de transición tecnócrata, jajaja, la de vocablos que estoy aprendiendo gracias a esta puta crisis. Lo hemos visto estas semanas pasadas, el problema ya no es que las democracias estén secuestradas, el problema es que ya son los mercados los que nombran directamente a los presidentes de esos países: Grecia, Italia...
Hace pocos días actualizaba con el video de un broker que afirmaba que era Goldman Sachs el que gobernaba el mundo y visto lo visto, no le faltaba razón: ¿Qué tienen en común el nuevo primer ministro de Grecia, el de Italia y el nuevo gobernador del Banco Central Europeo? pues tienen en común que los tres trabajaron en Goldman Sachs, no sólo eso, si no que además, el nuevo gobernador del BCE era ministro de Economía de Grecia cuando estos maquearon las cuentas para entrar en el euro. Esta es la realidad, ya pueden ustedes votar el domingo y salir a celebrarlo si gana su opción política, yo tendré algo que celebrar si el Atlético de Madrid le gana al Levante. No es que el fútbol sea importante, de hecho no lo es, pero es que estas elecciones me parecen aún menos importantes que el fútbol. Ganen los que ganen, todos los recortes apuntarán en la misma dirección, en las que les imponen los neoliberales. Creo y lucho en la medida de mis posibilidades por un mundo mejor, pero cada día soy más pesimista y esto tiene toda la pinta de que acabará fatal.
Ya por último, os comunico que a partir de mañana estaré ausente de internet durante unos días. Causas de fuerza mayor me obligan a ello. Si todo sale bien, volveré pronto.
Las razones por las que no votaré las expuse en una entrada reciente titulada "el hombre del saco", pero básicamente se pueden resumir en esta frase: "mi voto no servirá para cambiar nada". Mientras las democracias sigan secuestradas por los mercados neoliberales yo me niego a participar en esa pantomina. No faltará el listillo de turno, el tonto útil, que me vendrá con aquello de: "si no votas, después no tienes derecho a quejarte". Pues mire usted (modo Rajoy activado), mientras pague impuestos tengo todo el derecho del mundo a quejarme.
Podría votar a un partido minoritario pero ¿serviría para algo? En caso de que ese partido minoritario ganase las elecciones ¿cuánto tiempo permitirían "los mercados" que gobernase? No le dejarían, enseguida vendrían los bloqueos, las trabas, se dispararían las primas de riesgo y con eso saltarían todas las alarmas y el siguiente paso sería un gobierno de transición tecnócrata, jajaja, la de vocablos que estoy aprendiendo gracias a esta puta crisis. Lo hemos visto estas semanas pasadas, el problema ya no es que las democracias estén secuestradas, el problema es que ya son los mercados los que nombran directamente a los presidentes de esos países: Grecia, Italia...
Hace pocos días actualizaba con el video de un broker que afirmaba que era Goldman Sachs el que gobernaba el mundo y visto lo visto, no le faltaba razón: ¿Qué tienen en común el nuevo primer ministro de Grecia, el de Italia y el nuevo gobernador del Banco Central Europeo? pues tienen en común que los tres trabajaron en Goldman Sachs, no sólo eso, si no que además, el nuevo gobernador del BCE era ministro de Economía de Grecia cuando estos maquearon las cuentas para entrar en el euro. Esta es la realidad, ya pueden ustedes votar el domingo y salir a celebrarlo si gana su opción política, yo tendré algo que celebrar si el Atlético de Madrid le gana al Levante. No es que el fútbol sea importante, de hecho no lo es, pero es que estas elecciones me parecen aún menos importantes que el fútbol. Ganen los que ganen, todos los recortes apuntarán en la misma dirección, en las que les imponen los neoliberales. Creo y lucho en la medida de mis posibilidades por un mundo mejor, pero cada día soy más pesimista y esto tiene toda la pinta de que acabará fatal.
Ya por último, os comunico que a partir de mañana estaré ausente de internet durante unos días. Causas de fuerza mayor me obligan a ello. Si todo sale bien, volveré pronto.










