domingo, 24 de abril de 2011

Domingos musicales: "Pulsating Dream" (Kaleidoscope, 1967)






Banda Psych de San Francisco con cuatro discos publicados. Aunque no era lo normal en el grupo, en algunas de sus canciones disfrutamos atmósferas byrdisianas como en "Pulsating Dream":



O en "Please", ya más escorada hacia Dylan, Bob Dylan:

jueves, 21 de abril de 2011

El garage según Kiko Amat



Sí señor!:

Angustia adolescente original - KIKO AMAT

Garaje rock El sonido punk de los 60 parecía, hace unas décadas, el estilo con menos posibilidades de ponerse de moda del mundo. Hoy, sin embargo, grupos inspirados en aquel están de rabiosa actualidad. ¿Se puede saber qué ha sucedido aquí?

Angustia adolescente original

KIKO AMAT
Ya lo sabemos: hoy en día, todo es susceptible de ser recuperado por el mainstream y convertido en tendencia, incluso los referentes emocionales que eran su polar negación. Y asimismo, este socorrido axioma - que he anunciado con aparente temple mientras atusaba mis bigotes-me inunda de una trepidante inquietud. De entre todas las cosas estupendas que podrían haberse convertido en hype,el fenómeno que más me desconcierta es el de la música garaje. Si llegan ustedes a preguntarme hace veinticinco años qué sonidos no iban a estar de moda jamás, el garaje hubiese sido una de mis principales apuestas. Porque, verán, el garaje con el que yo intimé de joven era la música de los perdedores sin remedio, el sonido de los feos y tullidos que quedaban por escoger al final en la alineación de fútbol calle (gorditos y nerds infantiloides, lectores de Tolkien y Lovecraft). No es casual que Greg Shaw, de Bomp Records, padrino del garaje revival de los 80, hubiese empezado su andadura en 1971 como editor de fanzines sobre ciencia ficción y rock´n´roll.


A la sazón, el garaje era la música de los freaks resentidos, onanistas compulsivos y otros entes dejados de lado en el banquete de la popularidad. La música de los auténticos losers,el estrépito punk de los no-atletas y para-nada-bellos, el ruido infernal y descoyuntado de un club secreto de adolescentes tísicos con peinado paje. ¿Cómo reconciliar la imagen de aquellos clubs que frecuenté en 1987 con lo que hoy abunda en los clubs in de la ciudad? ¿Es este garaje - el que pinchan hoy los dj remunerados de la ciudad-el mismo sonido para una audiencia diametralmente distinta - chicos y chicas modernos y bien plantados-o ni siquiera se trata del mismo estilo?

El sonido garaje empezó hacia 1964 en Estados Unidos, y se trata de la segunda manifestación punk de la historia (la primera fue la eclosión de rockabilly post-Sun Records), o, como definió el propio Shaw, "innumerables artistas locales definen un intransigente tipo de sonido y estilo que nunca resulta tener éxito comercial, pero que en retrospectiva es enormemente influyente". Se trataba, simplemente, de cientos de desgraciaítos con las glándulas sebáceas descontroladas tratando de emular la bullanga sexy de grupos ingleses como Yarbirds, Pretty Things, Them o - obviamente-The Rolling Stones; convirtiéndola, a su vez, en algo mucho más primario, mosca, huraño y arrogante que el sonido que lo originó, y encima mal tocado en garajes y sótanos de toda la geografía americana, utilizando guitarras baratas y ladrando consignas antisociales de odio-al-deportista, delincuencia menor y entrañable misoginia-del-adefesio. Sólo hay que escuchar la voz despechada y biliosa de no-hits de garaje-punk de los 60 como I never loved her (The Starfires), Born loser (Murphy & The Mob), I´m a living sickness (The Calico Wall), I ain´t no miracle worker (The Brogues) o Have you ever spent the night in jail (The Standells) para percibir que sus autores no eran los guaperas exitosos del insti, sino los abortos que juraron venganza, como en un glorioso remake punk de La revancha de los novatos (1984).

Retornos Lógicamente, este sonido loser nunca pasaría de pequeño hit nacional (caso de The Leaves, Chocolate Watchband o Standells) o completa gema underground,y sería olvidado por el mundo durante una década. En el periodo que separa la edad dorada del garaje (1964-1966) de la eclosión punk-rock (1975-76), sólo Bomp Records y el recopilatorio de Elektra Nuggets (compilado en 1972 por Lenny Kaye, del Patti Smith Group) habían mantenido la llama ardiendo. El punk-rock representó sin duda un segundo advenimiento del sonido 60´ s punk, como demuestra la cantidad de minusvalías emocionales y terribles traumas sexuales que ambas subculturas comparten. Y para cuando el punk-rock empezó a hacerse el macho (la inaudita reapropiación del punk para fines testosteronados o, dicho de otro modo, cuando los ceporros atletas que zurraban a los punks terminaron fundando grupos hardcore), se hizo necesario un nuevo retorno a la inocencia y pureza de espíritu de aquellos enclenques asmáticos de los sesenta.

Este retorno fermentaría en la escena de revival garaje de 1981-1987 (en Europa duraría un par de años más, hasta 1989), una oleada subterránea y autárquica de grupos sensacionales que firmarían no-éxitos de calidad tan alta como sus antecesores sixties,y tras la que volvería a estar Greg Shaw, empujando el asunto con Voxx Records desde Los Ángeles.The Chesterfield Kings, The Miracle Workers, The Gruesomes, The Gravedigger V, The Vipers, The Morlocks, The Tell-Tale Hearts, The Crawdaddys... Decenas y decenas de grupos que le devolvieron el enfado, la autonomía y la pasión al sonido, bandas que jamás serían reconocidas por el mainstream más allá de la broma ye-yé (las revistas musicales lo trataron siempre con mayúscula condescendencia) a pesar de legar un número notable de discos maravillosos. El revival garaje de los 80 moriría al entrar la década de los 90, aunque, como afirmó Mike Stax, adalid del sonido y fundador de The Tell-Tale Hearts (así como del fanzine Ugly Things),"no murió realmente, simplemente se hundió aún más en el underground",cavando más hondo con cada nuevo intento de reapropiación del sonido para vender avionetas, zapatillas, discos infames o cuentas bancarias.

Y ustedes me dirán: muy fino, viejales; pero lo que de veras anhelamos saber es cómo se pasa de aquel sonido cáustico y crudo, fabricado por hoscos púberes adictos al Ventolín y peinados como el Príncipe Valiente, al exitazo mundial de hoy. ¿Cómo accede el grupo de supercenizos por antonomasia de los 60, The Sonics, a capitanear la alineación de uno de esos festivales-braquiosaurio tan en boga hoy? Lo único que puede uno aventurar es que cada vez quedan menos referentes sacrosantos de autenticidad en el pop, y ahora les ha llegado el turno a los zoquetes que desde un principio parecían inutilizables. Quizás contribuyeron a esta tendencia gestos fútiles y auténticamente ramplones como el de Jack White, de The White Stripes, pintándose en un brazo el nombre de Billy Childish (santo patrón del garaje), demostrando en el acto que no había comprendido nada. O quizás todo empezó con Mudhoney, una banda sensacional de losers originales que asimismo empujó a popularizar el concepto de garaje rock (muy a pesar suyo). O quizás han ayudado a hacer digerible el género los jóvenes apolíneos de los nuevos grupos de garaje triunfante: Black Lips y Strange Boys, con su pinta náutico-efeba de anunciar calzoncillos caros y desconocer la frustración y el desconcierto sexual que son indispensables para fabricar garaje decente.

Se lo diré más claro, por si no mehe explicado lo suficiente: el garaje es deformidad, distorsión y hastío, recelo y rencor, es la barahúnda gloriosa del alfeñique atribulado que sueña con encamarse con la guapa de la clase y aplastarle la p*** cara al rubiales profidén, son los sueños rotos, autoconmiseración con inquina y odio-al-mundo de todos los rechazados del planeta, ¿entienden? Es la música que produce uno a los diecisiete años tras haber sufrido el primer gatillazo o haber recibido las primeras calabazas. Si eres bello y simpático y popular, no puedes hacer garaje. Te lo prohíbo.

Tiempos extraños En cualquier caso, los tiempos han cambiado: en los 80, la basura era basura y sonaba como tal (Duran Duran, Bon Jovi, Mecano); hoy en día, el cagarro va atildado de novio, y a veces suena espléndido (aunque sus autores sean una cuadrilla de cínicos a los que del garaje sólo les interesa el cochazo que podrán aparcar en él: caso de The Horrors, los Marichalar del garaje rock). Son tiempos extraños los que corren, y no les sorprenda si un día de estos Born loser empieza a utilizarse para promocionar clubs de golf. Hasta que eso suceda, Dios no lo permita en su divina ira, podrán ustedes escuchar en el garaje rock original el grito primigenio de hartazgo y frustración adolescente mejor articulado de cuantos han aparecido en el siglo XX. Manténganlo puro, angustiado y sucio, se lo ruego.

domingo, 17 de abril de 2011

Domingos musicales: "Echoes" (Gene Clark, 1967)






"Echoes" es mi canción favorita del disco de debut en solitario de mi Byrd preferido. Recuerdo que hace unos años bauticé a esta canción como "la monumental" por sus elegantes arreglos orquestales y la imponente voz de Clark.





On the streets you look again
At the places you have been
Or the moments that you thought
Where am I going
Though the walls are like the dead
They reflect the things you've said
And the echoes in your head continue showing
Near the castles you can build
Out of dreams you half fullfilled
Won't keep out all of the ill wind that is blowing
And you look still for a trace
Of an opening in a place
Where you find the life that you were used to knowing
You can walk out in the night
And be sure that its alright
To exagerate the world that's only being
You can watch Regina dance
Through the crystal panes of glass
Yet you know that there's so much that she's not seeing
Still you hold one precious thought
After all this time you've sought
That she might be just protecting what she longs for
And her eyes are veiled with black
Cause she plays she can look back
At the love she wanted so but says is no more
The lights go on, commense the cold
As your senses will be sold
To the parrot watchers mimicing no reasons
To pretend that what they are
From the fact completely far
While the truth may be betrayal, lies and treason
Build their towers in the sand
Down the roads at their command
When the kingdom is the innocence they're stealing
And infection easily spreads
To the searching, twisted heads
As they team up to tear down each others feeling

domingo, 10 de abril de 2011

sábado, 9 de abril de 2011

G@D@FI y sus 200 vírgenes





BER*LU*CONI: Me gusta tu ejército de 199 vírgenes

G@D@FI: ¿199? ¡son 200!

BER*LU*CONI: jejejeje.