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sábado, 3 de septiembre de 2011

SPACE ODDITY





El ilustrador Andrew Kolb pretende editar un libro para niños basado en la canción "Space Oddity" de David Bowie. Mientras Andrew espera la llegada de un mecenas que aporte unos eurillos para la causa, en su web se puede descargar el libro en formato PDF.




jueves, 30 de junio de 2011

Viaxe ao país dos ananos



Botáronvos as sobras do banquete,

os restos do festín, o refugallo.

Conformes coa ración cativa, vades

surrindo moi contentos

coa surrisa dos neutros

que dormen sin remorso porque coidan

que o mundo está ben feito:

aquil arriba e aquiloutro embaixo,

no meio un mar de soños

e un río de saudades sin orelas.

Un perfeuto equilibrio. Cada cousa

debe estar no seu sitio.

O mandarín, mandando;

os mansos podrecendo e producindo.

Nos curutos están as caixas fortes

encheitas do suor dos inocentes.

Debaixo estades vós, caste de ananos,

sostendo a inxusticia.

Viaxe ao país dos ananos, Celso Emilio Ferreiro (1968)

viernes, 28 de enero de 2011

"Ampliación del campo de batalla" (Michel Houellebecq)





Bien, os presento a "Ampliación del campo de batalla", mi libro de cabecera de las pasadas Navidades. Me acerqué a él con reticencias, tenía algo de miedo a enfrentarme a la literatura de Houellebecq como consecuencia de alguna que otra crítica que había leído sobre su libro "Las Partículas Elementales". Esas críticas apuntaban en una dirección bastante alejada de los caminos literarios por los que me gusta adentrarme cuando practico senderismo literario. Bastó una certera frase de Tibor Fischer que encontré en un blog de internet, para animarme a dirigir mis pasos por el sendero narrativo del escritor francés. Esta frase de Fischer decía algo así como: "Ampliación del campo de batalla es El Extranjero de Camus para la sociedad informatizada". Contundente y sucinta declaración de principios.

Albert Camus, a quien en su día ya le dediqué una entrada, es uno de mis escritores favoritos de todos los tiempos, de ahí mi inmediata curiosidad por leer "Ampliación del campo de batalla".

La lectura de "Amplicación del campo de batalla" es fácil y amena. Su corta narración gira entorno al post fracaso, al existencialismo. Nunca entenderé como a esta corriente artística la han definido como "existencialista". Quizás hubiese sido más apropiado denominarla "inexistencialista", ya que los personajes principales de estas obras son seres vacíos, inexistentes, náufragos que pasean por la vida su naufragio, observadores de una sociedad que no les gusta y en la que se ahogan día tras día, desencantados analistas de un mundo anudado a sus pescuezos. ¿Perdedores? sí, puede, pero no perdedores autodestructivos al estilo de los de la literatura beat norteamericana, quizás desde un punto de vista psicológico y dentro de ese vacío que les caracteriza, los perdedores del existencialismo son más complejos que los beatniks, aunque sin duda más aburridos. En el caso del existencialismo, sería más acertado hablar de víctimas que de rebeldes sin causa...¿Outsiders? sí, puede, pero a diferencia de los beatniks son outsiders integrados en una sociedad que es al mismo tiempo condena y cárcel, causa y efecto del fracaso en unas vidas ya vacías de forma irreversible; carecen del espíritu de aventura del perdedor beatnik y eso los convierte en personajes más sosotes, reducen de este modo el nivel de simpatía que el lector puede sentir hacia ellos. Como lo explicaría...los perdedores del existencialismo no se hacen querer.

"Ampliación del Campo de Batalla" es el corto espacio en la vida de un treintañero que se convierte en treintagenario y que pasea su postfracaso y su existencia, ya inexistente y sin ilusión, por las ciudades decadentes de una sociedad sometida a la dictadura del liberalismo, que reduce el éxito en la vida al dinero y al sexo. Dinero y conquistas sexuales serían por tanto, para una sociedad liberal, los únicos valores de triunfo y desarrollo personal en aras a alcanzar el tan anhelado, pero al mismo tiempo vacío, máximo estatus social objetivo.

Hecho ya mi breve análisis, os paso un enlace a un comentario sobre el libro que encontré en internet hace pocos días y que me gustó:

http://www.bibliopolis.org/resenas/rese0116.htm

Y unos párrafos que fui anotando a medida que avanzaba en la lectura del libro:

"He vivido tan poco que tengo tendencia a pensar que no voy a morir, parece inverosímil que una vida humana se reduzca a tan poca cosa; uno se imagina, a su pesar, que algo va a ocurrir tarde o temprano. Craso error. Una vida puede ser muy bien vacía y a la vez breve. Los días pasan pobremente sin dejar huella ni recuerdo, y después, de golpe, se detienen. Otras veces tengo la impresión de que conseguiría instalarme de forma estable en una vida ausente. Que el hastío, relativamente indoloro, me permitiría seguir llevando a cabo los gestos habituales de la vida. Nuevo error. El hastío prolongado no es una posición sostenible: antes o después se transforma en percepciones claramente más dolorosas, de un dolor positivo; es exactamente lo que me está pasando."

Este párrafo es brutal:

"Definitivamente, me decía, no hay duda de que en nuestra sociedad el sexo representa un segundo sistema de diferenciación, con completa independencia del dinero; y se comporta como un sistema de diferenciación tan implacable, al menos, como éste. Por otra parte, los efectos de ambos sistemas son estrictamente equivalentes. Igual que el liberalismo económico desenfrenado, y por motivos análogos, el liberalismo sexual produce fenómenos de empobrecimiento absoluto. Algunos hacen el amor todos los días; otros cinco o seis veces en su vida, o nunca. Algunos hacen el amor con docenas de mujeres; otros con ninguna. Es lo que se llama la "ley del mercado". En un sistema económico que prohibe el despido libre, cada cual consigue, más o menos, encontrar su hueco. En un sistema sexual que prohibe el adulterio, cada cual se las arregla, más o menos, para encontrar su compañero de cama. En un sistema económico perfectamente liberal, algunos acumulan considerables fortunas; otros se hunden en el paro y la miseria. En un sistema sexual perfectamente liberal, algunos tienen una vida erótica variada y excitante; otros se ven reducidos a la masturbación y a la soledad. El liberalismo económico es la ampliación del campo de batalla, su extensión a todas las edades de la vida y a todas las clases de la sociedad. A nivel económico, Raphaël Tisserand (un protagonista del libro) está en el campo de los vencedores; a nivel sexual, en el de los vencidos. Algunos ganan en ambos tableros; otros pierden en los dos. Las empresas se pelean por algunos jóvenes diplomados; las mujeres se pelean por algunos jóvenes; los hombres se pelean por algunas jóvenes; hay mucha confusión, mucha agitación."

"Tengo la impresión de que todo el mundo debería ser desgraciado; ya ve, vivimos en un mundo tan sencillo...hay un sistema basado en la dominación, el dinero y el miedo, un sistema más bien masculino, que podemos llamar Marte; y hay un sistema femenino basado en la seducción y el sexo, que podemos llamar Venus. Y eso es todo ¿de verdad es posible vivir y creer que no hay nada más? Maupassant pensaba, y con él los realistas del siglo XIX, que no había nada más; y eso lo llevó a la locura."

viernes, 18 de junio de 2010

De la belleza doliente



Buscando en youtube algún video que hiciése alusión a Milan Kundera (a veces tengo estas cosas), me encontré con una bella historia. El título no puede ser más acertado: "de la belleza doliente". Es...conmovedor. Lo más hermoso que he visto en mucho tiempo. Quizás la vida misma, tan bella como doliente. Aferrarse a lo perdido mientras la vida sigue su curso a velocidad de vértigo. Me ha emocionado:



Y aunque no tiene demasiada relación con el video, o quizás sí, quizás guarde relación con lo fugaz de la vida, me he acordado de un poema de Benedetti. De este poema de Benedetti:



Descansa en paz y gracias por tanto y sobre todo, gracias por tanta lucidez





"Uno llega a convertirse en un cómplice de lo que está ocurriendo, aunque en cómplice no activo. Nos convertimos en consumidores compulsivos, estamos siendo bombardeados todo el tiempo por la información, y nos olvidamos que somos seres racionales, y que tenemos lo que nos distingue de las demás especies del planeta: el pensar. Vivimos rodeados de mentiras, y ésta es un arma política de muy alta precisión."

"Y yo pregunto a los economistas políticos, a los moralistas, si ya han calculado el número de individuos que es necesario condenar a la miseria, al trabajo desproporcionado, a la desmoralización, a la infamia, a la ignorancia crapulosa, a la desgracia invencible, a la penuria absoluta, para producir un rico."


"Entramos en un tiempo en el que lo que domina es la tecnología, y no siempre al servicio de la humanidad, a veces en contra de ella. Se priman valores como el interés personal, el lucro, que siempre han existido -es normal que las cosas tengan una función utilitaria porque la gente tiene que vivir, todos compran y todos venden, eso es normal. Pero ahora llegamos a un momento en el que el comprar y el vender se han convertido en una especie de razón, de motivo para vivir. Y eso en mi opinión tiene una influencia muy fuerte en la mentalidad. "

"Tal vez, el peor mal no esté en los comportamienos que se exhiben, tal vez esté, sí, en las palabras, en las palabras que falsean, en las que mienten, en las que engañan. Esas palabras que nos impiden ver el otro lado de las cosas, y también el otro lado de las palabras. "

"El hombre de hoy no lucha por nada, ha perdido la capacidad de protesta y de rebeldía. Creemos que los sistemas democráticos son un punto de llegada y creo que ahí radica el error. Hemos llegado a la puerta de salida y tenemos que seguir trabajando, conquistando pequeñas parcelas día a día. Vivimos en una esquizofrenia total y no somos capaces de entender lo que está pasando. Hay que recuperar los ideales, luchar por ellos, indignarse cuando sea necesario y no creer que vivimos en el mejor de los mundos posibles. Hay dos cosas totalmente incompatibles, la globalización económica y los Derechos Humanos. Tal y como se están desarrollando las cosas, estos últimos están destinados a desaparecer. "

"La inocencia perdida es irrecuperable. Regresar al pasado sólo es posible a través de la memoria, y ésta, demasiado lo sabemos, no siempre es de fiar. La aldea donde nací ya no "existe", existe una que tiene el mismo nombre, calles que son las mismas y otras nuevas, un río sucio en el que no se puede nadar. Lo que cuenta no es el espacio, sino el tiempo. Diría que es el propio tiempo el que perdió la inocencia. "

"Se cultiva la frivolidad y la banalidad. Todo es circo. Los romanos ya lo sabían: pan y circo. En Occidente estamos viviendo en eso: el pan suficiente para que la gente no se rebele y, sobre todo, mucho circo. La gente va a la televisión a contar sus miserias morales y físicas en un proceso obsceno, ante una platea de gente riendo y aplaudiendo, que está además muerta de envidia porque quiere estar allí, en el plató. Hace unos cuantos años eso no ocurría. Había un sentimiento sencillo de pudor, de derecho a la privacidad. "

"Un reloj es algo sólido dentro de su caja pulida, inoxidable, a prueba de choques hasta el límite que le es soportable, a prueba de agua para quien tuviera el refinado gusto de bañarse con él, garantizado por tantos años, que podrían ser muchos si no vinieran las modas a reirse de lo que ayer compramos, son maneras de mantener la fábrica en su flujo de mercado y su flujo de dividendos.
"

"Todos los días desaparecen dialectos, idiomas, y los diarios no dan noticia de eso. Lo que es marginal, minoritario, tiene que desaparecer porque se convierte en obstáculo de lo que ha triunfado. Y si es posible eliminar a otros que molestan, por ejemplo podrían eliminarse los pobres; eliminar vegetales, animales, idiomas, culturas, para dejar en pie sólo a los triunfadores. Yo no quiero un mundo sólo de triunfadores. Ni las derrotas ni las victorias son definitivas. Eso les da una esperanza a los derrotados, y debería darles una lección de humildad a los victoriosos."

"Se representa en el mundo todos los días una comedia absolutamente vergonzosa, y esa comedia se llama democracia. Los gobiernos se han convertido en comisarios políticos de los poderes económicos; peor aún, como le dijo el juez italiano Di Pietro, hasta ahora el poder económico tenía que corromper a los políticos que estaban en el poder, pero ahora el poder económico está en el poder y ya no necesita corromper a otros.
La literatura no puede hacer nada para cambiar el mundo: si mis libros pudieran hacerlo, les aseguro que el Fondo Monetario Internacional no existiría. "

"Que se privatice Machu Picchu, que se privatice Chan Chan, que se privatice la Capilla Sixtina, que se privatice el Partenón, que se privatice Nuno Gonçalves, que se privatice la catedral de Chartres, que se privatice el Descendimiento de la cruz de Antonio da Crestalcore, que se privatice el Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela, que se privatice la cordillera de los Andes, que se privatice todo, que se privatice el mar y el cielo, que se privatice el agua y el aire, que se privatice la justicia y la ley, que se privatice la nube que pasa, que se privatice el sueño, sobre todo si es diurno y con los ojos abiertos. Y, finalmente, para florón y remate de tanto privatizar, privatícense los Estados, entréguese de una vez por todas la explotación a empresas privadas mediante concurso internacional. Ahí se encuentra la salvación del mundo... Y, metidos en esto, que se privatice también a la puta que los parió a todos. "

"¿Cómo es posible que un niño bueno se convierta en un hombre malo? Alejandro Dumas se preguntaba por qué los niños son tan inteligentes y los adultos tan estúpidos. No se comprende cómo un niño bueno pueda transformarse en un adulto malo. No cabe duda que el medio y la educación tienen influencia, pero seguramente hay muchas cosas más, algunas que se ven y otras que no. Pero la verdad es que en un mundo como éste, donde lo que cuenta es el triunfo personal, algo que se convirtió en valor, no se puede esperar otra cosa. El triunfo personal es lo que cuenta, valga lo que valga, ocurra lo que ocurra. En la cabeza de la gente se está poniendo —sobre todo en los niños— que tienen que ser los mejores, los más fuertes físicamente, los más fuertes materialmente, tienen que ganar, ser triunfadores. Con una mentalidad como esta, que es dominante hoy, ¿qué es lo que queremos? Sinceramente creo que está haciendo falta una revolución, ¡una revolución ética!. Los medios de comunicación, empezando por la televisión y terminando por la radio transmiten el valor dominante. ¿A quién pertenecen los medios? No a mí, seguramente no a usted, pero lo peor de todo no es que esto exista, porque ha existido siempre. Lo peor de todo es la apatía e indiferencia, que de una forma absolutamente "genial" el poder, en sus distintas manifestaciones y expresiones, ha conseguido llevar a la humanidad. O quizás no a toda la humanidad sino a una parte de la misma, agobiada por la idea de tener que triunfar, de poseer dos o tres coches... y los demás que se fastidien. "

"Me gustaría escribir un libro feliz; yo tengo todos los elementos para ser un hombre feliz; pero sencillamente no puedo. Sin embargo hay una cosa que sí me hace feliz, y es decir lo que pienso. "


Éstas citas son suyas, pero ésta otra no, y va dedicada:

"Andrés se inclinaba a creer que el pesimismo de Schopenhauer era una verdad casi matemática. El mundo le parecía una mezcla de manicomio y de hospital; ser inteligente constituía una desgracia, y sólo la felicidad podía venir de la inconsciencia y de la locura."("El árbol de la ciencia". Pio Baroja)


El mundo es hoy un poco más gañán que ayer (y menos que mañana). Ya van quedando menos libre pensantes, menos sabios...

José Saramago (1922-2010) D.E.P.

domingo, 9 de mayo de 2010

Tres segundos de memoria





Onte, e nun dos blogs que visito con certa periodicidade, fixéime nun listado de varios libros que aparecían relacionados na súa marxe dereita. Entre eses libros -a cada cal máis interesante- atopábase un do escritor ourensán Diego Ameixeiras.

"Tres segundos de memoria" publicóuse no ano 2006, e con él, Diego gañou o Premio Xerais de novela. Líno a comezos do 2007, e, en varias das súas partes, atopéi similitudes con como era a miña vida mediada a vintena: De cando a pouco de rematar a carreira non tiña traballo nin perspectivas de telo a corto/medio prazo. De cando vivía para a fin de semana e as preocupacións pasaban por coller as borracheiras do século. De cando odiaba as tardes dos domingos polas resacas, as comeduras de tarro, e por ser os "días oficiais das parellas felices de namorados". De cando os meus amigos comezaban a cambiar e a "facer as súas vidas" e eu sentía que me quedaba atrás. De cando odiaba Ourense por que facíame sentir preso nunha pequena cárcere sen posibilidade de escapatoria. De cando as lembranzas dos amoríos pasados, dos amores platónicos, das equivocacións propias ou alleas, non me deixaban durmir polas noites. Aínda que hai cousas que por desgraza non cambiaron co paso dos anos.

Hoxe erguinme demasiado cedo para ser domingo. Aproveitando que "Tres segundos de memoria" está a coller pó nun estante da casa dos meus pais e que non tiña mellor cousa que facer, entreguéime de novo a súa lectura. Trátase dunha novela curta que engancha e lese dun tirón. Os capítulos son moi cortos, directos e con reflexións bastante interesantes. Nesta ligazón tendes unha mostra que reflicte con perfección o complicado das post-relacións.

A novela xira arredor do día a día dun trintañeiro que habita sen rumbo nin norte, no post-fracaso. Aínda que sería máis acertado dicir, que é a vida do protagonista a que xira arredor de Alba, unha -ex á que considera a muller da súa vida. Alba sempre está presente en todo o que fai. A novela finaliza cunha reconciliación "amigable" con Alba e cun cambio de vida por parte do protagonista.

Apetéceme transcribir un dos seus capítulos. Escollín un ao chou e saíume este:


"Mínimas confianzas

Miráballe fixamente as tetas a un manequín anoréxico cando, reflectido no escaparate, iluminouse o sorriso demoledor de Alba. Cando dei a volta, os seus braxos abríronseme de par en par coma unha tesoira e corteime moito.

- Anda, dame unha aperta, estúpido.

Había tempo que non se amosaba tan despreocupada comigo e mesmo suxeriu a idea de tomarmos un café nun bar próximo, proposición que aceptei de inmediato.

- Deixeino con Manu, sabes? -díxome

Alba ten vinte e oito anos, pero ás veces fala como se acabase de facer a primeira comuñón. Nesa diferencia horaria e na turxencia dos seus meandros radica parte do seu atractivo, que se completa cun coeficiente intelectual varios puntos por riba da media e cun sorriso capaz de iluminar un túnel. Alba estudou Historia da Arte, sacou varias matrículas e dende hai uns meses traballa nun museo, aínda que o que máis lle gustaría sería rematar unha tese de doutoramento que nunca empezou porque sempre lle falta tempo e un tutor que non se pase. Alba é morena de ollos negros e pel escura, algo espigada nos andares e moi pouco afeccionada ao consumo de bebidas gaseosas. Alba era a muller da miña vida.

- Con Toxic Machine? e iso?- pregunteille

- Nada, é que o tema non acababa de funcionar.

- Iso sempre pasa.

- Espero que non te fagas ilusións de ningún tipo. Agora quero estar comigo mesma.

- Xa.

Choveu moito dende que non falábamos como dous seres civilizados. Recoñezo que, en certa medida, fun eu quen puxo as cousas un tanto difíciles, sobre todo dende o día que tentei introducirlle un vaso de tubo na boca a ese rabeno chamado Manu Toxic Machine.

- A culpa foi súa, por ir de moderno escoitando porcalladas -díxenlle a Alba.

- Iso non foi o peor.

- Como?

- Logo dixécheslle que querías furarlle a próstata cunha botella de Jameson.

- Iso xa non o lembro. Maldito speed.

Alba díxome que fora unha separación pactada e sen hostilidades, pero adiviñei nos seus ollos, que non me enganan, que algún problema houbo.

- Incompatibilidade de caracteres, eu que sei. Manu está moi concentrado na música e eu xa sabes que tampouco son moi propensa a querer parella.

- Ah, non?

- Non.

- Pois quen o diría, porque me deixaches por ese furricas cheo de chapas.

- Foi unha casualidade. Esas cousas, unha non as busca.

- E antes de estar comigo andabas con aquel garda xurado que pulía farlopa á saída do Parlamento.

- Con Xocas?

- Si. Ese si que me caía ben, mira. Unha gran persoa e mellor pai de familia.

- Ai, non empecemos outra vez cos teus traumas, vale?

Alba díxome que pretende que sexamos amigos nun futuro próximo, cando as miñas feridas cicatricen definitivamente. Que teñamos unha relación máis ou menos normal e unha mínima confianza que permita contarnos os nosos problemos. Eu expliqueille que non hai ningún tipo de problema pola miña parte, sempre e cando non saia con tipos como Manu Toxic, a quen lle desexo a precariedade sexual máis absoluta e unha longa travesía no deserto do onanismo e autocompaixón.

- Non sexas cruel, home - dixo Alba.

- Só o xusto, respondín.

Non sei ata que punto fun consecuente comigo mesmo ao aceptar a suxestión de Alba, pero espero poder soportala non como unha cruz, senón como unha mostra de que son capaz de asumir as miñas contradicións. Vela dese xeito -"amiga"- vaime supoñer un esforzo de considerables proporcións. Se bebo dous cubatas na súa presenza, o meu concepto de amizade interxéneros hase diluir á mesma velocidade que se me multipliquen as présas."



lunes, 19 de abril de 2010

"Like a Rolling Stone": Bob Dylan en la encrucijada





No sé si también tendrá algo de spoiler, pero aquí os dejo un link a un blog en el que hacen un buen comentario sobre este libro de Greil Marcus que se publicó el mes pasado:

El link aquí

viernes, 12 de marzo de 2010

"MI PATRIA ES LA INFANCIA" (MIGUEL DELIBES)






No me he leído toda su obra, pero a Miguel Delibes no le conozco libro malo, ni siquiera regular. Estos días, y por falta de tiempo, no puedo explayarme con mis entradas de blog, así que dejo pendiente una actualización destinada a ofrecer mi punto de vista sobre algunas de las ideas que Delibes reflejaba en sus libros.


Imagino que, con motivo de su muerte, abundarán columnas en los periódicos dedicadas a repasar su biografía (me gustaría creer que sí, ya que ha sido uno de los escritores más lúcidos y brillantes que han dado nuestras Letras; espero que los Oscar y la Champions League dejen algún huequecillo libre para Delibes), yo me he fijado en dos momentos cruciales en su vida: La temprana muerte de su mujer a mediados de la década de los Setenta, un hecho que marcaría al escritor para siempre (es duro, a veces, enamorarse para toda una vida y militar por convicciones en el bando de los románticos) y la muerte del Delibes escritor en 1998, año en el que le diagnosticaron un cáncer de colon.
"


"-Pernales, ¿cómo te las arreglas para escupir por el colmillo? Ésa es una cosa que yo quisiera aprender. -Yo aprendí a escupir por el colmillo, hijo, cuando me di de cuenta de que en el mundo hay mucha gente mala y que con la mala gente si te lías a trompazos te encierran y si escupes por el colmillo nadie te dice nada. Entonces yo me dije: Pernales, has de aprender a escupir por el colmillo para poder decir a la mala gente lo que es sin que nadie te ponga la mano encima, ni te encierren. Lo aprendí. Y es bien sencillo, hijo."

(La Mortaja, 1970)

Y si queréis leer un libro de los buenos, de los duros, de los que se escriben con el corazón en la mano, con mucha sensibilidad pero escapando de sensiblerías (no os esperéis el típico dramón, nada más lejos) os recomiendo: "Mujer de rojo sobre fondo gris". Delibes lo escribió en 1991, unos cuantos años después de la muerte de su mujer, a la que todavía no había olvidado. Delibes, de forma autobiográfica, se mete en el papel de un pintor que reflexiona delante de su hija sobre como ha sido su vida y sobre el amor que sentía, y siente, hacia su mujer. La huella del amor perdurando más allá de la muerte. No es el libro más conocido de Delibes, pero posiblemente, sea mi favorito. Y ya no sólo hablo de Delibes, o de Literatura Española, este libro va más allá. Por desgracia, ha llegado hasta mí demasiado tarde, pero son muchas sus enseñanzas y reflexiones, pocos libros me han impresionado tanto. Si tenéis la oportunidad, leedlo, no os dejará indiferentes, os lo aseguro. He encontrado este fragmento en internet:

"En la vida has ido conociendo algunas cosas pero has fallado en lo esencial, es decir, has fracasado. Esa idea te deprime y entonces es cuando buscas apresuradamente un remedio para poder arrastrar con dignidad el futuro. Ahora no tendré a nadie a mano cuando me asalte el miedo.
(...)
Ninguno de los dos era sincero pero lo fingíamos y ambos aceptábamos, de antemano, la situación. Pero las más de las veces, callábamos. Nos bastaba con mirarnos y sabernos. Nada nos importaban los silencios. Estábamos juntos y era suficiente. Cuando ella se fue todavía lo vi más claro: aquellas sobremesas sin palabras, aquellas miradas sin proyecto, sin esperar grandes cosas de la vida eran, sencillamente, la felicidad. Yo buscaba en la cabeza temas de conversación que pudieran interesarla, pero me sucedía lo mismo que ante el lienzo en blanco: no se me ocurría nada. A mayor empeño, mayor ofuscación. Se lo expliqué una mañana que, como de costumbre, caminábamos cogidos de la mano: ¿Qué vamos a decirnos? Me siento feliz así, respondió ella.
(...)
Una voz misteriosa me soplaba la lección entonces y yo atribuía a los ángeles, pero ahora advertía que no eran los ángeles sino ella; su fe me fecundaba por que la energía creadora era de alguna manera transmisible ¿De quién me compadecía entonces, de ella o de mí? "









"Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales."

Miguel Delibes (1920-2010) D.E.P.


sábado, 27 de febrero de 2010

La transformación de una ciudad (I)





Estos días no tengo demasiadas ganas de dedicarme a la lectura de libros demasiado complicados o trascendentales, es más, ni siquiera me apetece leer. En un día como el de hoy, en el que no he hecho demasiados planes para evitar salir al exterior como precaucación a los adversos de la famosa tormenta perfecta, que al final ni fue tormenta ni fue nada, he repasado alguno de los libros dedicados a Ourense que tienen mis padres en su casa. Como no me apetece leer, me he centrado en los que contienen muchas fotitos y pocas letras. Por ejemplo, le he dado un buen repaso al libro "El Ourense perdurable" escrito por el recientemente fallecido Don Anselmo López Morais.


El libro cuenta con un total de 233 páginas y abundante material fotográfico. Básicamente, es una comparación de los distintos rincones de nuestra ciudad a través de fotos en blanco y negro correspondientes a la primera mitad del siglo pasado, y esos mismos rincones fotografiados a todo color en una época más reciente. Todo ello, con breves apuntes sobre la evolución de esa zona de la ciudad en concreto. Un fallo importante que le veo al libro, es que carece de cualquier referencia cronológica a los años en los que se tomaron las distintas fotografías. A este libro le sacaré bastante partido para este blog en un futuro. Hay jugo en abundancia para exprimir.


Empiezo por esta calle dificilmente reconocible, a mí me ha costado bastante reconocerla ya que está cambiadísima. Pena que, como dije antes, no se haga referencia al año en el que fue tomada la foto. Es, nada más y nada menos, que la calle que ahora se conoce con el nombre de Avenida de Curros Enríquez y que en la época de esa fotografía recibía el de "Antigua carretera de la Estación". Esto ahora es prácticamente el centro de Ourense, pero en aquella época no tenía aceras, también comprobamos como el alumbrado era bastante deficiente y se intuye además, que el barrio de Las Lagunas ni siquiera existía. Ourense se acabaría al final de esa calle hasta su enlace con el actual barrio de A Ponte a través del Puente Nuevo. Imagino que en aquella época, el barrio de A Ponte todavía no formaba parte del Ayuntamiento de Ourense y sí pertenecía al de Canedo. La configuración actual de la calle ha respetado la idea de tener arbolitos a ambos lados.

Es curioso, cuando he visto esta fotografía por primera vez, la relacioné con Las Lagunas y con la Calle Castelao en el último tramo de su recta, antes de la curva con la que enfila la bajada hacia La Lonia. Si no fuese por el chalet que aparece a la derecha en primer plano, afirmaría a ciegas que se trata de esa calle, que imagino que quizás, ni siquiera existiría en los años de la foto. Tiene un parecido asombroso.


En el prólogo del libro, también se hace mención al nombre que los muchos literatos y otras hierbas, nacidos en Auria(la Atenas de Galicia) le dieron a la ciudad:

Otero Pedrayo y Eduardo Blanco Amor: Auria

Vicente Risco: Oira

Valenzuela: Aurianova

Paz Nóvoa: Burgonda

Emilia Pardo Bazán: Auriabella (jajajaja, este es que más me gusta de todos)

Guede Oliva: Serenou




lunes, 25 de enero de 2010

La catedral y el niño






















"Auria, mi ciudad natal fundada hacía dos mil años como una necesidad del Imperio Romano y habitada y enriquecida luego, como punto termal, por funcionarios y señores coloniales, pasaba hogaño por ser un pueblo enteramente sometido a la Iglesia, por un "pueblo levítico", como decían los progresistas locales, sin saber cabalmente lo que decían, como suele ocurrirles casi siempre a los progresistas que adoptan las grandes palabras no en vista de su significado sino de una aproximación vagamente sonora al objeto que quieren declarar. Pero no era verdad. Auria, al menos en el mayor número de sus gentes, no era "levítica", ni "nea", ni "ultramontana", ni nada que cupiese cabalmente en los tonantes epítetos del liberalismo.

La catedral figuraba como la más hermosa anécdota de su pasado -junto con el puente de Trajano-, como un bello anacronismo enfáticamente ignorado más allá del orgullo que causaba en los aurienses su presencia corpórea, material; aunque, en verdad, el más calladamente admirado por el pueblo y el más incansablemente interrogado por lo eruditos, en cuyo ilustre grupo se mezclaban los de condición reaccionaria y los de proveniencia liberal y atea.

Pero Auria no era un pueblo religioso, al menos en el sentido en el que el inocente jacobinismo indígena, lo denominaba cubil del fanatismo, y la catedral, en el verso de un poeta excomulgado, monstruo hidrópico, obedeciendo también a razones de inextricable sentido. No, las cosas eran allí mucho más modestas y vulgares.

Sin embargo, las gentes rezadoras y principales tenían gran poder y mostrábanse duras de entraña, secas de mollera y de famosa intolerancia. Y como, por poseer el dinero, eran las que regían la política y la influencia, Auria daba de sí unos diputados a Cortes que, además de ser una verdadera miseria mental y moral, alteraban, ante los extraños, la imagen de la ciudad (se ve que Ourense, desde siempre, ha exportado Baltares por el mundo adelante). Pero Auria no era nada de eso, nada cubil, empezando ya por su ser en naturaleza y paisaje. Tendíase en la caída de un alto castro barbado de pinos, a lo largo de un río lento, ancho, patriarcal, que corría por entre viñedos buscando los valles del Ribeiro con su alegría frutal y su pachorra dionisíaca. Una literata le había llamado, con trabajada frase decimonónica, "bacante tendida entre viñas"; y las alabanzas antiguas, las de los literatos clásicos, las de los poetas medievales y de los escritores más hacia nuestros días, se referían a ella con elogios para su condición de abundancia y gozo en la producción y en las cosas que halagan el sentido. Las leyendas de glotones y el recuento de célebres comerotas contaban por mucho en las tradiciones de la ciudad"

("la catedral y el niño"- Eduardo Blanco Amor. 1948)

"La catedral y el niño" fue la primera novela de Blanco Amor y en ella describe la ciudad de Ourense de principios del siglo pasado. La escribió en Buenos Aires, ciudad en la que vivió primero como emigrante y posteriormente como exiliado. La redacción es farragosa por momentos y el léxico rico y variado. Es el típico libro que hay que leer con un diccionario en la otra mano, pero para los que nacimos y crecimos en Ourense, para los que nos sentimos ourensanos, este libro es una gozada. No soy mucho de "A Esmorga", más allá de su "andaina" por las calles de Auria, su argumento es demasiado crudo para mi gusto. Con este libro he disfrutado más. Blanco Amor era un ourensano que amaba a Ourense, su ciudad natal (casi tanto como yo, y eso ya es mucho decir, jejeje), por eso la mayor parte de sus novelas están ambientadas en esa ciudad, a la que él, y como no podía ser de otra manera en un ourensanista de pro, llamaba AURIA.


viernes, 15 de enero de 2010

El árbol de la ciencia (II)



Hace unos días le dediqué una entrada a este libro de Baroja, hoy la segunda. Le dedicaré más entradas en los próximos días, aprovechando que estoy con su segunda lectura que siempre es con la que más se repara en detalles.

Baroja y el mundo:

"A los pocos días de frecuentar el hospital, Andrés se inclinaba a creer que el pesimismo de Schopenhauer era una verdad casi matemática. El mundo le parecía una mezcla de manicomio y de hospital, ser inteligente constituía una desgracia y sólo la felicidad podía venir de la inconsciencia y de la locura"

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Baroja, el patriotismo rancio y manipulado;  y la educación:

"El estudiante culto, aunque quisiera ver las cosas dentro de la realidad e intentara adquirir una idea clara de su país y del papel que representaba en el mundo, no podía. Los periódicos daban una idea incompleta de todo, la tendencia general era hacer creer que lo grande de España podía ser pequeño fuera de ella y al contrario, por una especia de mala fe internacional.

Si en Francia o en Alemania no hablaban de las cosas de España, o hablaban de ellas en broma, era porque nos odiaban, teníamos aquí grandes hombres que producían la envidia de otros países. España entera vivía en un ambiente de optimismo absurdo. Todo lo español era lo mejor.

Esa tendencia natural a la mentira, a la ilusión del país pobre que se aísla, contribuía al estancamiento, a la fosilificación de las ideas.

Aquel ambiente de inamovilidad, de falsedad, se reflejaba en las cátedras. Los profesores del año preparatorio eran viejísimos, sin duda no los jubilaban por sus influencias y por esa simpatía y respeto que ha habido siempre en España por lo inútil."

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Baroja y el típico machismo apañol:

"Antoñito era un andalú con una moral de chulo; se figuraba que dejar pasar a una mujer sin sacarle algo era una gran torpeza. Para Antoñito, toda mujer le debía, sólo por el hecho de serlo, una contribución, una gabela.

Antoñito clasificaba a las mujeres en dos clases: unas las pobres, para divertirse, y otras las ricas, para casarse. Antoñito buscaba la mujer rica con una constancia de anglosajón. Como tenía buen aspecto y vestía bien, al principio las muchachas a las que se dirigía le acogían como un pretendiente aceptable. El audaz trataba de ganar terreno, hablaba a las criadas, mandaba cartas, paseaba la calle. A ésto le llamaba él "trabajar" a una mujer."

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Muy difícil seleccionar algún párrafo del capítulo "inquisiciones", que incluye buenas discusiones sobre filosofía, biolofía, ciencia, Kant, Schopenhauer...

"la ciencia nos da la descripción de una falange de este mamuth que se llama universo, la filosía nos quiere dar la hipótesis racional de cómo puede ser este mamuth"


·La ciencia es la única construcción fuerte de la humanidad. Contra ese bloque científico del determinismo ¿cuántas olas no han roto? Religiones, morales, utopías...y sin embargo, el bloque continúa inamovible, y la ciencia no sólo arrolla esos obstáculos, sino que los aprovecha para perfeccionarse."

"La verdad puede convertirse en un arma de combate si la falseamos. No hay fanatismo en las Matemáticas ni en las Ciencias Naturales ¿Quien puede vanagloriarse de defender la verdad en política o en moral? El que así se vanagloria, es tan fanático como el que defiende cualquier sistema político o religioso. La ciencia no tiene nada que ver con eso; ni es cristiana, ni es atea, ni revolucionaria, ni reaccionaria."

(continuará)


miércoles, 13 de enero de 2010

La montaña mágica






Odio las despedidas, no por el hecho de la  propia despedida en sí, sino más bien por todo lo que para mí han significado desde siempre: la incertidumbre;  la mezcla de vacío y de tristeza que me acompaña en los días siguientes; el nudo en la garganta que se me forma cuando desde el corazón pronuncio un "adios" o un "hasta luego"; la sensación de soledad que me ahoga y contra la que, a medida que avanzan los años, me resulta más difícil luchar; los inevitables recuerdos de momentos vividos... Las estaciones siempre han sido lugares tristes, lugares de despedidas, si tuviese que colorear el dibujo de una estación de tren, no encontraría más colores para hacerlo que el blanco y el negro.

Con el fuerte catarro que me han dejado de regalo los últimos días de vacaciones navideñas, junto con el de la insatisfacción de no haber podido estar más tiempo con gente que llevaba varios meses sin ver, acudí a "una despedida" con el tiempo suficiente para pasear bajo la lluvia compostelana. Caminando próximo a la Librería Follas Novas, fuí abducido por su escaparate luminoso y por el "olor a libro" que llegaba desde el interior. Poco he revuelto en los estantes en esta ocasión, nada más entrar en la librería he visto este libro de Thomas Mann y, sin pensármelo dos veces, me fuí directo hacia la caja.

Me apetece leer algo más de Thomas Mann, ya que su libro "La muerte en Venecia" me había impresionado bastante hace unos cuantos años y de este escritor no había leído otra cosa. Mi mesilla de noche vuelve a estar desordenada como en sus mejores días, cinco libros se amontonan sobre ella a la espera de ser leídos y ahora mismo no sé por cual empezar. Quizás comience por "la montaña mágica" de Thomas Mann, mi última compra, o quizás por... . Al menos, el apagón analógico no me encontrará inerme.

"La guerra es la salida cobarde a los problemas de la paz. " (Thomas Mann, Premio Nobel de Literatura)

"A veces la guerra es necesaria para mantener la paz" (Obama, Premio Nobel de la Paz)



sábado, 9 de enero de 2010

El árbol de la ciencia







Como cada día estoy más hastiado y saturado de internet, ayer he desenchufado voluntariamente el ordenador y me he acercado hasta la librería Tanco en busca de otro tipo de placton más atractivo y provechoso: ¡LIBROS!. Si hay algo que siempre me ha gustado es, sin ningún tipo de prisas,  dedicar minutos y más minutos a la poca ponderada tarea de revolver en cajones y estanterías rebosantes de discos o de libros.  Finalmente me he llevado tres: "El almuerzo desnudo" de W. Burroughs, "Ensayo sobre la lucidez" de Saramago y "El árbol de la ciencia" de Pio Baroja.

"El almuerzo desnudo" me lo habían recomendado hace unos años, ayer lo he visto en la estantería de la Editorial Anagrama y lo he incluido en la cesta de la compra. Nunca he leído nada de Burroughs y a este tipo de literatura le tengo algo de miedo. Miedo por que soy poco (o nada) aficionado a la literatura Beat, lo he intentado con escritores como Kerouac o Ginsberg y no fui capaz de leerme sus libros, siempre abandonaba la lectura antes de llegar a su final. Veremos que ocurre con "El almuerzo desnudo", por lo pronto, me han gustado las reflexiones que hace en la introducción, que es lo único que de momento he leído.

"Ensayo sobre la lucidez" es mi tercer libro de Saramago, los otros dos han sido "La Caverna" y "Ensayo sobre la ceguera". "Ensayo sobre la lucidez" dicen que es la continuación de este último, pero más centrado en la crítica irónica y sarcástica de la clase política. Lo cierto es que siempre me han gustado las ideas de Saramago y este libro tiene muy buena pinta... la niña y la santa maría.

Y por último, "El arbol de la ciencia" de Pio Baroja, un libro que ya había leído hace muchos años pero que no poseía original (aquellos préstamos por quince días de la Biblioteca de Ourense...). Como además me apetecía reelerlo, no dudé en incluirlo en la cestita de la compra. Y ayer no hice otra cosa que salir de compras por la mañana y leerme de un tirón "El arbol de la ciencia" por la tarde, con un descanso de una hora para pasear por las calles peatonales de Auria.

"El árbol de la ciencia" forma parte de mi top 10 de libros favoritos. Me impactó cuando lo leí por primera vez de adolescente y ayer me gustó mucho más todavía, ya que fuí capaz de descifrar y entender reflexiones que en su día no había entendido. Baroja describe a la sociedad española de finales del siglo XIX, y es curioso, y aquí lo relaciono con una de las ideas de las que ya había hablado en su día en una entrada que dediqué a "La peste" de Camús, de como esa descripción es perfectamente extrapolable a la España actual. Pero "el árbol de la ciencia" es mucho más que una narración costumbrista de finales del XIX, son muchas e interesantes las ideas que expone Baroja en esta obra. A través de este enlace, podréis leer un resumen del libro  . Lo cierto, es que me he identificado bastante con Andrés Hurtado, el protagonista principal de "el árbol de la ciencia", me gusta su análisis sobre la sociedad que le rodea,  aunque eso le ocasione aislamientos y sufrimientos. La decepción cuando comienza a estudiar y comprueba el estado caduco y poco útil del sistema educativo, ese mundo vacío de sus compañeros y profesores que le obligará a autoeducarse. La preocupación ante las acusadas desigualdades sociales, la corrupción política, la miseria intelectual y cultural. El tratar de buscar siempre una explicación de las cosas. Las discusiones sobre la Ciencia con su tío. La tristeza del final del libro, toda vez que Andrés Hurtado parecía por fin haber alcanzado  "la ataraxia".

En breve, con más calma, dedicaré una actualización licorguindera a transcribir algunos párrafos interesantes del libro, que hay muchos. Y lo bueno (o lo malo) es que son plenamente vigentes, cien años después. De un libro que ya en su tercer párrafo nos habla de "anomalías clásicas de España", sólo se puede esperar grandeza en sus páginas.


lunes, 4 de enero de 2010

Gran día de clásicos




















Releyendo a Hemingway antes de salir a comprar los regalos para el día de Reyes.

Si tuviese que hacer un listado con mis escritores favoritos, Hemingway estaría en el top 5. Me gusta su forma de narrar tan descriptiva, tan observadora, utilizando un lenguaje simple, pero por encima de todo, lo que más me gusta de Hemingway son los personajes de sus libros: luchadores que pelean a la contra sin rendirse, héroes anónimos, idealistas, perdedores... "Adios a las armas", "Las nieves del Kilimanjaro", "Por quien doblan las campanas"...¿os fijáis que la mayoría de las historias que nos ha contado Hemingway tienen un final amargo? y sin embargo, transmiten una vez tras otra ese lema tan suyo de "un hombre puede ser destruido, pero no derrotado".



¿Libro favorito de Hemingway? difícil quedarse con uno, pero hoy tengo entre las manos "El viejo y el mar". Sí, posiblemente mi favorito sea éste. Pocos libros existen tan metafóricos como "el viejo y el mar". Es impresionante, pronto le dedicaré una entrada.

martes, 8 de diciembre de 2009

De la peste y otras plagas

















Si algún día tuviese que preparar un listado con mis diez libros favoritos, uno de los elegidos sería "La Peste" de Albert Camus. Los libros que me aportan algo más que un simple argumento entretenido, siempre me han hecho disfrutar. Soy poco dado a los "pasatiempos" y a la literatura vacía. Una vez finalizada la lectura de un libro, me gusta relegar a un segundo plano su hilo o hilos argumentales para, de este modo, tratar de encontrar las ideas que ha querido expresar su autor y posteriormente, desde mi propia forma de pensar -siempre he sido poco influenciable-,  analizarlas y estar o no de acuerdo con ellas. "La Peste" es uno de esos libros con los que coincido al cien por cien.

Selecciono estos párrafos del libro de Camus, son la descripción de una ciudad argelina y de sus habitantes a mediados del siglo pasado, antes de ser desvastada por "la peste", pero que coincide perfectamente con la descripción que se podría hacer de cualquier ciudad actual del "primer mundo" (siempre me ha hecho mucha gracia eso del "primer mundo", para todo hay que establecer clases y jerarquías...) y que ponen de relieve que los comportamientos básicos de la mayoría de la gente (por encima de religiones, culturas y leyes) son los mismos en cualquier época y en cualquier parte del mundo. Transcribo también un tercer párrafo que coincide con el último párrafo de "la peste" y que transmite esa idea tan "barojiana" de relacionar felicidad e inconsciencia.

"El modo más cómodo de conocer una ciudad es averiguar cómo se trabaja en ella, cómo se ama y cómo se muere. En nuestra ciudad, por efecto del clima, todo ello se hace igual, con el mismo aire frenético y ausente. Es decir, que se aburre uno y se dedica a adquirir hábitos. Nuestros conciudadanos trabajan mucho, pero siempre para enriquecerse. Se interesan sobre todo por el comercio, y se ocupan principalmente, según propia expresión, de hacer negocios. Naturalmente, también les gustan las expansiones simples: las mujeres, el cine y los baños de mar. Pero, muy sensatamente, reservan los placeres para el sábado después del mediodía y el domingo, procurando los otros días de la semana hacer mucho dinero. Por las tardes, cuando dejan sus despachos, se reúnen a una hora fija en los cafés, se pasean por un determinado bulevar o se asoman al balcón. Los deseos de la gente joven son violentos y breves, mientras que los vicios de los mayores no exceden de las francachelas, los banqueros de camaradería y los círculos donde se juega fuerte al azar de las cartas.

Se dirá, sin duda, que nada de esto es particular de nuestra ciudad y que, en suma, todos nuestros contemporáneos son así. Sin duda, nada es más natural hoy día que ver a las gentes trabajar de la mañana a la noche y en seguida elegir, entre el café, el juego y la charla, el modo de perder el tiempo que les queda por vivir. Pero hay ciudades y países donde las gentes tienen, de cuando en cuando, la sospecha de que existe otra cosa. En general, eso no hace cambiar sus vidas, pero al menos han tenido la sospecha y eso es su ganancia. Orán, por el contrario, es en apariencia una ciudad sin ninguna sospecha, es decir, una ciudad enteramente moderna. Por lo tanto, no es necesario especificar la manera de amar que se estila. Los hombres y mujeres o bien se devoran rápidamente en eso que se llama el acto del amor, o bien se crean el compromiso de una larga costumbre a dúo. Entre esos dos extremos no hay término medio. Eso tampoco es original. En Orán, como en otras partes, por falta de tiempo y de reflexión, se ve uno obligado a amar sin darse cuenta."

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"Oyendo los gritos de alegría que subían de la ciudad, Rieux tenía presente que esta alegría está siempre amenazada. Pues él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, qu espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa."


sábado, 5 de diciembre de 2009

JACK LONDON: "El Vagabundo de las Estrellas"



1º y 2º párrafos del libro:

"Toda mi vida he sido consciente de la existencia de otros tiempos y de otros lugares. He sido consciente de la existencia de otras personas en mi interior. Y créeme, mi querido lector, a ti también te ha sucedido. Rememora tu niñez y recordarás esta conciencia de la que hablo como una experiencia de tu infancia. Por aquel entonces no estabas todavía acabado, no te habías cristalizado. Eras plástico, un alma fluctuante, una conciencia y una identidad en proceso de formación y olvido.

Has olvidado mucho, y aun así, al leer estas líneas, recuerdas vagamente las visiones confusas de otros tiempos y de otros lugares que tus ojos de niño contemplaron. Hoy te parecen sueños. Sin embargo, aunque fuesen sueños, y por tanto ya soñados, ¿de dónde surge su materia? Los sueños están grotescamente formados por una mezcla de las cosas que ya conocemos. La esencia de nuestros sueños más puros es la esencia de nuestra experiencia. Cuando eras niño, no más que un niño de pecho, soñaste que caías de alturas prominentes; soñaste que volabas por el aire como vuelan los seres alados; te turbaron arañas repulsivas y criaturas babosas de innmerables patas; oíste otras voces; viste otras caras inquietantemente familiares, y contemplaste amanaceres y puestas de sol distintos a los que hoy, al mirar atrás, sabes que has contemplado."

Último párrafo del libro:

"Debo acabar aquí. Tan sólo lo diré una vez más: la muerte no existe. La vida es espíritu, y el espíritu no puede morir. Únicamente la carne muere y se transforma, se disuelve en un fermento químico que se funde y cristaliza para después volver a fundirse y cristalizarse en formas nuevas, efímeras, que también acabarán por diluirse. Sólo el espíritu perdura y continúa construyéndose sobre sí mismo a través de encarnaciones infinitas y sucesivas en su eterno ascenso hacia la luz. ¿Qué seré yo cuando vuelva a vivir? Quién sabe. Quién sabe..."

Entre estos dos párrafos, 413 páginas de lectura amena en las que Jack London nos narra los últimos días de vida de Darrell Standing en la cárcel de San Quintín. Darrell es un convicto de asesinato que se ve sometido a múltiples torturas y al castigo adicional de una camisa de fuerza. La sensación de claustrofobia que a veces transmite el libro encuentra su contrapunto en los viajes que el protagonista realiza por sus vidas pasadas y a las que llega aislándose de sus tormentos físicos.

El libro es algo más que una crítica al sistema penitenciario norteamericano y a la moral convencional de su sociedad, también es un libro de aventuras al más puro estilo "Jack London" y otra vuelta de tuerca al tema de la reencarnación.

La verdad es que de momento "El vagabundo de las estrellas" ha sido el mejor regalo que me han hecho este año. Un año en el que he leído bastante menos de lo habitual pero a lo que espero poner remedio con el lote de libros que me he comprado esta mañana en Tanco Antón Tovar y a los que tenía muchíiiiisimas ganas.


lunes, 23 de noviembre de 2009

13,99 €




Gracias a las siempre interesantes recomendaciones literarias de "Territorio Enemigo" -blog al que acudo con frecuencia desde hace unos meses y del que hallaréis un enlace en la columna de la derecha- ha llegado hasta mis manos 13,99 €, un libro publicado en España por Editorial Anagrama y cuyo autor es el francés Frédéric Beigbeder.

Frente al humor vacío, absurdo y de consumo rápido, con el que nos machacan a diario a través de la mayoría de las series de televisión y que parece encaminado a producir en masa más y más Peter Panes, existe otro humor inteligente, irónico y corrosivo, que ayuda a desarrollar nuestra visión crítica y la capacidad de pensar.

13,99 € es un libro irónico, sí, pero también difícil de leer por momentos ya que contiene pasajes bastante "duros" en su narración. Su protagonista es Octave Parango, un publicista millonario atrapado en una espiral autodestructiva de cocaína, alcohol y mujeres fáciles. Hastiado de su trabajo y aburrido de la vida, en su particular caída libre hacia el abismo decide escribir un libro -éste libro- con la intención de que lo despidan de su trabajo. A través de su relato nos ofrece una crítica despiada e irónica de su profesión y de la sociedad vacía y consumista en la que vivimos, incluyendo auténticas frases lapidarias que surgen del desencanto y con las que acierta de lleno, pienso yo.

No es el tipo de literatura con el que de forma habitual me recreo, pero éste libro se ha convertido en uno de mis favoritos de entre todos los que he leído este año, además de constituir un buen retrato de toda esa "gran mentira" que nos rodea.

Sin ánimo de explayarme más -que siempre me extiendo bastante en mis actualizaciones- os copio y pego algunos párrafos del libro...

...como por ejemplo éste:

"Me llamo Octave y llevo ropa APC. Soy publicista, eso es, contamino el universo. Soy el tío que os vende mierda. Que os hace soñar con esas cosas que nunca tendréis. Cielo eternamente azul, tías que nunca son feas, una felicidad perfecta, retocada con el Photoshop. Imágenes relamidas, músicas pegadizas. Cuando, a fuerza de ahorrar, logréis comprar el coche de vuestros sueños, el que lancé en mi última campaña, yo ya habré conseguido que esté pasado de moda. Os llevo tres temporadas de ventaja y siempre me las apaño para que os sintáis frustrados. Hacer que se os caiga la baba, ése es mi sacerdocio. En mi profesión, nadie desea vuestra felicidad, porque la gente feliz no consume."

Una frase recurrente:
"La diferencia entre ricos y pobres es que los pobres venden droga para comprarse unas Nike, y los ricos venden sus Nike para comprar droga"

Y he encontrado en una web la transcripción del primer capítulo del libro, ya como despedida, os lo pego aquí:

"Todo es premonitorio: el amor, el arte, el planeta Tierra, vosotros, yo. La muerte es algo tan ineludible que pilla a todo el mundo por sorpresa. ¿Cómo saber si este día no será el último? Creemos tener tiempo. Y luego de repente, ya está nos ahogamos, fin del tiempo reglamentario. La muerte es la única cita que no está anotada en nuestra agenda.


Todo se compra: el amor, el arte, el planeta Tierra, vosotros, yo. Escribo este libro para que me echen del trabajo. Si me fuese, me quedaría sin indemnización. Necesito serrar la rama sobre la que se asienta mi comodidad. Mi libertad se llama subsidio de desempleo. Prefiero ser despedido por una empresa que por la vida. PORQUE TENGO MIEDO. A mi alrededor, los colegas caen como moscas: corte de digestión en la piscina, sobredosis de cocaína maquillada de infarto de miocardio, accidente con el jet privado, vueltas de campana con el descapotable. Esta noche, sin embargo he soñado que me ahogaba. Me he visto a mí mismo hundiéndome, acariciando las rayas, con los pulmones llenos de agua. A lo lejos, en la playa, una hermosa mujer me llamaba. No podía responderle porque tenía la boca llena de agua salada. Me ahogaba pero no pedía auxilio. Y, a mi alrededor, todo el mundo hacía lo mismo. Todos los bañistas se ahogaban sin pedir auxilio. Creo que ha llegado el momento de dejarlo todo, ya no sé cómo mantenerme a flote.


Todo es provisional y todo se compra. El hombre es un producto como cualquier otro, con fecha de caducidad. Ésta es la razón por la cual he decidido jubilarme a los treinta y tres años. Dicen que es la edad ideal para resucitar
."