
1º y 2º párrafos del libro:
"Toda mi vida he sido consciente de la existencia de otros tiempos y de otros lugares. He sido consciente de la existencia de otras personas en mi interior. Y créeme, mi querido lector, a ti también te ha sucedido. Rememora tu niñez y recordarás esta conciencia de la que hablo como una experiencia de tu infancia. Por aquel entonces no estabas todavía acabado, no te habías cristalizado. Eras plástico, un alma fluctuante, una conciencia y una identidad en proceso de formación y olvido.
Has olvidado mucho, y aun así, al leer estas líneas, recuerdas vagamente las visiones confusas de otros tiempos y de otros lugares que tus ojos de niño contemplaron. Hoy te parecen sueños. Sin embargo, aunque fuesen sueños, y por tanto ya soñados, ¿de dónde surge su materia? Los sueños están grotescamente formados por una mezcla de las cosas que ya conocemos. La esencia de nuestros sueños más puros es la esencia de nuestra experiencia. Cuando eras niño, no más que un niño de pecho, soñaste que caías de alturas prominentes; soñaste que volabas por el aire como vuelan los seres alados; te turbaron arañas repulsivas y criaturas babosas de innmerables patas; oíste otras voces; viste otras caras inquietantemente familiares, y contemplaste amanaceres y puestas de sol distintos a los que hoy, al mirar atrás, sabes que has contemplado."
Último párrafo del libro:
"Debo acabar aquí. Tan sólo lo diré una vez más: la muerte no existe. La vida es espíritu, y el espíritu no puede morir. Únicamente la carne muere y se transforma, se disuelve en un fermento químico que se funde y cristaliza para después volver a fundirse y cristalizarse en formas nuevas, efímeras, que también acabarán por diluirse. Sólo el espíritu perdura y continúa construyéndose sobre sí mismo a través de encarnaciones infinitas y sucesivas en su eterno ascenso hacia la luz. ¿Qué seré yo cuando vuelva a vivir? Quién sabe. Quién sabe..."
Entre estos dos párrafos, 413 páginas de lectura amena en las que Jack London nos narra los últimos días de vida de Darrell Standing en la cárcel de San Quintín. Darrell es un convicto de asesinato que se ve sometido a múltiples torturas y al castigo adicional de una camisa de fuerza. La sensación de claustrofobia que a veces transmite el libro encuentra su contrapunto en los viajes que el protagonista realiza por sus vidas pasadas y a las que llega aislándose de sus tormentos físicos.
El libro es algo más que una crítica al sistema penitenciario norteamericano y a la moral convencional de su sociedad, también es un libro de aventuras al más puro estilo "Jack London" y otra vuelta de tuerca al tema de la reencarnación.
La verdad es que de momento "El vagabundo de las estrellas" ha sido el mejor regalo que me han hecho este año. Un año en el que he leído bastante menos de lo habitual pero a lo que espero poner remedio con el lote de libros que me he comprado esta mañana en Tanco Antón Tovar y a los que tenía muchíiiiisimas ganas.
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