
Bien, os presento a "Ampliación del campo de batalla", mi libro de cabecera de las pasadas Navidades. Me acerqué a él con reticencias, tenía algo de miedo a enfrentarme a la literatura de Houellebecq como consecuencia de alguna que otra crítica que había leído sobre su libro "Las Partículas Elementales". Esas críticas apuntaban en una dirección bastante alejada de los caminos literarios por los que me gusta adentrarme cuando practico senderismo literario. Bastó una certera frase de Tibor Fischer que encontré en un blog de internet, para animarme a dirigir mis pasos por el sendero narrativo del escritor francés. Esta frase de Fischer decía algo así como: "Ampliación del campo de batalla es El Extranjero de Camus para la sociedad informatizada". Contundente y sucinta declaración de principios.
Albert Camus, a quien en su día ya le dediqué una entrada, es uno de mis escritores favoritos de todos los tiempos, de ahí mi inmediata curiosidad por leer "Ampliación del campo de batalla".
La lectura de "Amplicación del campo de batalla" es fácil y amena. Su corta narración gira entorno al post fracaso, al existencialismo. Nunca entenderé como a esta corriente artística la han definido como "existencialista". Quizás hubiese sido más apropiado denominarla "inexistencialista", ya que los personajes principales de estas obras son seres vacíos, inexistentes, náufragos que pasean por la vida su naufragio, observadores de una sociedad que no les gusta y en la que se ahogan día tras día, desencantados analistas de un mundo anudado a sus pescuezos. ¿Perdedores? sí, puede, pero no perdedores autodestructivos al estilo de los de la literatura beat norteamericana, quizás desde un punto de vista psicológico y dentro de ese vacío que les caracteriza, los perdedores del existencialismo son más complejos que los beatniks, aunque sin duda más aburridos. En el caso del existencialismo, sería más acertado hablar de víctimas que de rebeldes sin causa...¿Outsiders? sí, puede, pero a diferencia de los beatniks son outsiders integrados en una sociedad que es al mismo tiempo condena y cárcel, causa y efecto del fracaso en unas vidas ya vacías de forma irreversible; carecen del espíritu de aventura del perdedor beatnik y eso los convierte en personajes más sosotes, reducen de este modo el nivel de simpatía que el lector puede sentir hacia ellos. Como lo explicaría...los perdedores del existencialismo no se hacen querer.
"Ampliación del Campo de Batalla" es el corto espacio en la vida de un treintañero que se convierte en treintagenario y que pasea su postfracaso y su existencia, ya inexistente y sin ilusión, por las ciudades decadentes de una sociedad sometida a la dictadura del liberalismo, que reduce el éxito en la vida al dinero y al sexo. Dinero y conquistas sexuales serían por tanto, para una sociedad liberal, los únicos valores de triunfo y desarrollo personal en aras a alcanzar el tan anhelado, pero al mismo tiempo vacío, máximo estatus social objetivo.
Hecho ya mi breve análisis, os paso un enlace a un comentario sobre el libro que encontré en internet hace pocos días y que me gustó:
http://www.bibliopolis.org/resenas/rese0116.htm
Y unos párrafos que fui anotando a medida que avanzaba en la lectura del libro:
"He vivido tan poco que tengo tendencia a pensar que no voy a morir, parece inverosímil que una vida humana se reduzca a tan poca cosa; uno se imagina, a su pesar, que algo va a ocurrir tarde o temprano. Craso error. Una vida puede ser muy bien vacía y a la vez breve. Los días pasan pobremente sin dejar huella ni recuerdo, y después, de golpe, se detienen. Otras veces tengo la impresión de que conseguiría instalarme de forma estable en una vida ausente. Que el hastío, relativamente indoloro, me permitiría seguir llevando a cabo los gestos habituales de la vida. Nuevo error. El hastío prolongado no es una posición sostenible: antes o después se transforma en percepciones claramente más dolorosas, de un dolor positivo; es exactamente lo que me está pasando."
Este párrafo es brutal:
"Definitivamente, me decía, no hay duda de que en nuestra sociedad el sexo representa un segundo sistema de diferenciación, con completa independencia del dinero; y se comporta como un sistema de diferenciación tan implacable, al menos, como éste. Por otra parte, los efectos de ambos sistemas son estrictamente equivalentes. Igual que el liberalismo económico desenfrenado, y por motivos análogos, el liberalismo sexual produce fenómenos de empobrecimiento absoluto. Algunos hacen el amor todos los días; otros cinco o seis veces en su vida, o nunca. Algunos hacen el amor con docenas de mujeres; otros con ninguna. Es lo que se llama la "ley del mercado". En un sistema económico que prohibe el despido libre, cada cual consigue, más o menos, encontrar su hueco. En un sistema sexual que prohibe el adulterio, cada cual se las arregla, más o menos, para encontrar su compañero de cama. En un sistema económico perfectamente liberal, algunos acumulan considerables fortunas; otros se hunden en el paro y la miseria. En un sistema sexual perfectamente liberal, algunos tienen una vida erótica variada y excitante; otros se ven reducidos a la masturbación y a la soledad. El liberalismo económico es la ampliación del campo de batalla, su extensión a todas las edades de la vida y a todas las clases de la sociedad. A nivel económico, Raphaël Tisserand (un protagonista del libro) está en el campo de los vencedores; a nivel sexual, en el de los vencidos. Algunos ganan en ambos tableros; otros pierden en los dos. Las empresas se pelean por algunos jóvenes diplomados; las mujeres se pelean por algunos jóvenes; los hombres se pelean por algunas jóvenes; hay mucha confusión, mucha agitación."
"Tengo la impresión de que todo el mundo debería ser desgraciado; ya ve, vivimos en un mundo tan sencillo...hay un sistema basado en la dominación, el dinero y el miedo, un sistema más bien masculino, que podemos llamar Marte; y hay un sistema femenino basado en la seducción y el sexo, que podemos llamar Venus. Y eso es todo ¿de verdad es posible vivir y creer que no hay nada más? Maupassant pensaba, y con él los realistas del siglo XIX, que no había nada más; y eso lo llevó a la locura."
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