domingo, 14 de marzo de 2010

JARDÍN DEL POSÍO





Continuo con pocas ganas de escribir, con lo cual, las actualizaciones siguen siendo de "piloto automático", cogiendo textos de aquí y de allá. La documentación y la foto de esta entrada están extraídas de los libros: "El Ourense Perdurable" y "La transformación de una ciudad".

En la foto de portada, el Jardín del Posío tal y como era hace unas cuantas décadas. Es curioso, pero "mi Ourense" siempre se acaba en la Plaza Mayor y en la Alameda, pocas veces me adentro por ese Ourense que se extiende desde la Plaza Mayor hacia el Jardín o hacia los barrios de Mariñamansa, A Carballeira, etc. Ya sé que son tonterías mías, pero ese otro Ourense siempre me ha parecido una ciudad distinta, como si hubiese una línea imaginaria que dividiese la ciudad al llegar a la Plaza Mayor, pese a que estudié hasta 4º de E.G.B. en "Los Rosales", un colegio que quedaba próximo a la "Residencia" y al barrio de Barrocanes.

Pero a principios del siglo pasado, buena parte de la vida social de la ciudad se desarrollaba en el Jardín del Posío. Un Jardín dividido en tres secciones: el bosque, el paseo y el jardín. La parte superior se denominaba como "as cinco casiñas" y era por donde pasaba el antiguo Camino Real de Castilla. Y por la parte inferior, desde mediados del siglo XIX, pasa la carretera de Villacastín a Vigo (actual Calle del Progreso).

Sigo copiando:
El ourensano Campo del Posío existe desde tiempos medievales. En su interior estaba situada la ermita de Nuestra Señora, construida en la primera mitad del siglo XVIII. Esta ermita desapareció al abrirse la nueva carretera de Castilla. En el Paseo Central del Jardín, es por donde pasa la línea imaginaria del meridiano ourensano.

Sigo copiando datos, ahora desde el libro "La transformación de una ciudad":

Además del Corpus, las fiestas populares en el Ourense de finales del siglo XIX, principios del siglo XX, eran los carnavales, los maios, los magostos, las fiestas de San Roque, San Lázaro, los Remedios y Semana Santa. Los paseos revelaban la existencia en la misma ciudad de espacios diferenciados según los niveles y las clases sociales. Así lo expresaba Otero Pedrayo en "Paisajes, formas y ritmos de vida del Ourense decimonónico":

"El paseo solemne de las tardes dominicales se celebraba en el Posío, entonces ordenado en salones de nobles árboles. El central se reservaba al señorío. En los laterales conversaban y charlaban los viejos sin distinción de estamentos sociales en uno, y en el otro se agolpaban, y poco paseaban las mujeres de clase artesana y aún las criadas. Era observado, admirado y comentado el paseo de los señores. El salón central del Jardín parecía continuación o prólogo de los saraos del Casino -después del Liceo-, de las reuniones en el teatro, o el corto y necesario paseo "ante prandium" en el Espolón después de las Misas de hora. Entonces las visitas solían hacerse antes de la comida central del día"

Con el cambio de siglo, la Alameda sustituyó al Jardín del Posío como escenario de paseos y charlas matutinas. Pero en aquel Ourense de comerciantes, familias de viejo linaje hidalgo y un nuevo artesanado cada vez más consciente de sus derechos como clase, persistía el mismo clasismo y las rígidas diferencias sociales, como así lo puso de manifiesto Eduardo Blanco Amor en su libro "Os Biosbardos":

"Coñecíamonos todos dabondo e trataba a algús. As vegadas, na Alameda, cando tocaba a música de tropa, chamábanme aparte (iles non entraban no paseio do medio, que era o do señorío) e dábanme de todo...E semellábame tamén que o podíamos facer todos, e que non era xusto que o fixesen os rapaces máis ledos i arriscados e nosoutros non, porque eramos señoritos, ¡vaites co señorío!"



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