Las imágenes que pondré a continuación son bastante desagradables. Así que si sois sensibles, casi es mejor que no sigáis leyendo el resto de la entrada. El que avisa no es traidor.
¿Por qué nos escandalizamos cuando vemos imágenes como ésta?:

Y sin embargo aceptamos y no reaccionamos de la misma forma cuando vemos estas otras:

¿Hay alguna diferencia?
Pues sí, sí que la hay. La segunda foto en España está considerada como cultura, como´un arte, se le denomina "la fiesta nacional" e incluso el partido que aglutina en sus filas a nacionalistas españoles, fascistas varios, a la patronal, y a unos cuantos iluminados neoliberales, -más conocido como Partido Popular-, propondrá en los próximos días que las corridas de toros se incluyan dentro del catágolo de "bienes de interés general".
Dejando a un lado las connotaciones políticas de la medida que ha adoptado el Parlamento de Cataluña, que las hay y muchas, hoy se ha dado un paso muy importante hacia la abolición de una de las formas más crueles de tortura hacia los animales.
¡Las dos orejas y el rabo para Cataluña! Oléeeeeeeee!
Con Cataluña, ya son dos las comunidades autónomas españolas que han prohbido la celebración de las corridas de toros en sus respectivos territorios, antes ya lo había hecho Canarias, a iniciativa de una persona del Partido Popular, por cierto.
Los que nos oponemos a la "fiesta nacional" (que esa es otra, no entiendo porqué cojones le llaman fiesta nacional cuando yo como gallego no me siento identificado con ella ni tampoco forma parte del acervo "cultural" de buena parte de España), estamos de enhorabuena. Ojalá sean ahora otras comunidades las que se cuestionen la celebración de las corridas de toros como un paso previo a su prohibición definitiva. A los que nos alegramos por la prohibición de la tortura a los toros, nos acusan los neoliberales de fascistas, retrógrados y enemigos de la cultura de España. Se basan principalmente en que estamos a favor de una política de prohibiciones. Lo he dicho desde siempre, ser tolerante con según que cosas, es ser un gilipollas. Me opongo firmemente al "todo vale" que propugnan las políticas defendidas por los neoliberales, esa lacra. ¡Viva la intolerancia! y viva si con ella se consiguen prohibir espectáculos dantescos como los del sufrimiento y la tortura de los animales.
De todas formas, sí que me parece mal la hipocresía política que ha rodeado a esta medida. Hubiese quedado todo muy bien y muy bonito, si al mismo tiempo hubiesen prohibido lo que en Cataluña se conoce como los Correbous. Aunque me alegro por la noticia, duele ver que los intereses que mueven esta prohibición parecen responder única y exclusivamente a las reivindicaciones de la burguesía nacionalista catalana en su fobia a todo lo que tenga que ver con el país enemigo y opresor. Podían haberlo disimulado mejor.
Como no quiero caer en hipocresías, vaya por delante que soy un carnívoro de tomo y lomo, por tanto, cómplice del "sacrificio" diario de millones de animales para nuestro consumo. Lo que no concibo, lo que no alcanzo a entender, es que para matar a un animal haya que torturarlo previamente durante más de media hora picándolo con banderillas, atravesando finalmente su cuerpo con una espada y que además a eso se le llame cultura. Hasta hace pocos años también se le llamaba cultura a arrojar cabras desde los campanarios. Si los italianos quisiesen recuperar parte de su cultura, tendrían también que recuperar los sacrificios humanos en los Coliseos. Afortunadamente, las sociedades evolucionan y con ellas deben evolucionar las culturas dejando atrás cualquier atisbo de irracionalidad. Me resulta muy surrealista el mundo de la tauromaquia, es como si a alguien se le diese por torturar a un perro o a un gato hasta su muerte y que semejante aberración contase, además de con subvenciones, retransmisiones en directo por televisión, defensores culturales, etc, con miles de aficionados que lo reivindican como "fiesta nacional" y "bien de interés general". Pues eso mismo es lo que sucede en España con el espectáculo de los toros. Es irracional, se mire por donde se mire.
Ya para terminar, se me ocurre una pregunta. Aprovechando la ola de patriotismo españolista estéril y absurdo que nos ahoga desde hace varias semanas ¿intentarán los medios de formación de masas, a través de sus hojas parroquiales y de los programas de televisión para marujas, vendernos la tortura de los toros como algo bueno, positivo y cultural, cargando de paso contra todo lo que huela a nacionalismo periférico? Pues bien, yo digo que sí, que lo harán...
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