
Se ganó. Sufriendo. El fútbol es el único deporte de sillón-ball del que soy seguidor y el que más me gusta. Soy aficionado desde los 11 años y aunque afortunadamente con el paso del tiempo he perdido mucho "fanatismo", sigo disfrutando de las pocas victorias que me regalan el Atlético de Madrid y el Ourense. Hoy no quise perderme la final del Mundial.
La Selección Española no interesaba a casi nadie hasta hace dos años. A lo largo de su historia tuvo grandes jugadores pero le faltaba mentalidad de equipo y un buen sistema de juego. Nadie se tomaba en serio, ni siquiera la Federación, a la Selección. Hoy se ha pasado página a los muchos sinsabores que nos proporcionó España en las grandes competiciones internacionales. Hasta donde me alcanza la memoria: El estrepitoso fracaso en el Mundial de España 82, aquellas acusaciones de tongo en el 12-1 contra Malta, el fallo de Arconada en la Eurocopa de Francia 84, las remontadas épicas contra Alemania gracias a los goles de cabeza de Maceda, Gordillo y sus medias bajadas, Camacho sangrando como un toro en el Mundial de México 86, aquel mundial de la "Quinta del Buitre" y el fallo de Eloy en la tanda de penaltys contra Bélgica (hubiése sido el paso a semifinales), el robo en el Mundial de Corea, Luis Enrique con la nariz rota por culpa de un codazo de Tassoti, otro robo más en aquel mundial contra Italia... la lista sería muy grande.
Hoy la selección tuvo por fin la suerte que se merecía, enfrente había un equipo muy "sucio" que hizo del fútbol agresivo y marrullero su única estrategia. Se sufríó, pero ya en el último suspiro de la prórroga Iniesta sacó un zapatazo para dar a España su merecido hueco en el podium de honor de la historia del fútbol. ¿El mejor jugador del partido? sin duda San Iker Casillas, al menos para mí.
Me gusta la humildad que transmite esta Selección. No hay grandes individualidades ni estrellas ni dioses. Me gusta porque precisamente transmiten esa imagen de once jugadores unidos por el equipo, que saben pelear por el balón de una forma límpia, que juegan con orden, con disciplina. La mejor generación de futbolistas que ha dado España se merecía ser campeona del mundo, aunque hoy no se hayan sentido cómodos en el campo.
Me alegro por ellos, que al fin y al cabo son los únicos que han ganado. Me ha emocionado el gol de Iniesta. He metido un grito que se debió oir en todo el barrio cuando el balón besó las redes. Pero se ha acabado el partido y otra vez esa extraña sensación de vacío. Con lo de vacío me refiero a que ya con la tele apagada y mientras escribo este texto, oigo el griterio de la gente, los petardos, los claxons, las bocinas, las bombas de palenque, etc, que llegan desde el exterior y me siento ajeno a toda esa fiesta. La sensación de que yo no he ganado absolutamente nada y de que mañana tendré que madrugar de nuevo para comenzar la semana laboral.
Ergo, más allá del fútbol, tengo muy poquitos motivos últimamente para sentirme orgulloso de un país que me ha humillado como trabajador y que castiga con el paro a más de cuatro millones de españoles. Sinceramente, me niego a salir a la calle a hacer el gañán sin tener nada que celebrar, aunque me alegre de que en ese deporte que tanto me gusta, España pueda presumir de ser la mejor del Mundo. Ésto es sólo fútbol, nada más que fútbol, sólo ganan once personas, los intermediarios de siempre y algunos políticos que tratarán de rentabilizar al máximo esta victoria. Cuando a nivel personal tenga algo que celebrar, recuperaré el "festasrachadas" que un día fuí y me echaré a la calle.
Definitivamente, las banderas no me gustan. Hoy he atravesado en autobús varios pueblos de Galicia y muchos balcones estaban engalanados con la bandera de España. He sentido algo de miedo. Me asustan los patriotismos y todas las guerras y la sangre que hay detrás de las banderas (y las que quedan). Soy español, pero mi forma de sentirme español no tiene nada que ver con banderas, nacionalismos o con los éxitos de un equipo de fútbol. Hoy la noche será larga para muchos, me gustaría que me dejasen dormir puesto que mañana tengo que madrugar para ir a trabajar, aunque será difícil conciliar el sueño, ya que nunca hasta hoy había visto tanto bullicio en mi barrio. Es increible la cantidad de gente que hay ahora mismo en la calle. El fútbol está sobrevalorado, aunque también puede ser, que el nivel de gañanismo no haya tocado fondo todavía.
Al hilo de banderas, de politicuchos politizando la victoria de la selección, etc. No han tardado en abrir la boca. No sé porqué me sorprendo tanto, era de esperar:
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