viernes, 16 de julio de 2010

Cosas que hacen BUM



Agitadores de conciencias desde el underground.

Cada día estoy más enganchado al blog de residuos que recomiendo en la columna de la izquierda. No todo está perdido. No todo lo que se mueve dentro del underground es pura fachada. Todavía queda gente que utiliza la cabeza para algo más que para castigarla los fines de semana. Las entradas de ese blog no tienen desperdicio, tampoco los interesantes debates que alguna de esas entradas suscita. Un blog para cerebros activos, despiertos e inquietos que ayuda a pensar. Otro punto de vista diferente sobre la realidad ofrecido desde las antípodas del concepto "rebaño" en el que se está convirtiendo lo "alternativo", cada día más parecido a "los 40 principales". Su responsable es Carlos Alonso Romero, uno de los colaboradores del fanzine "La Escuela Moderna", que como ya sabréis si tenéis un mínimo de interés por el underground, es la publicación de la que forma parte mi admirado Kiko Amat. A propósito de Kiko Amat, su web tampoco tiene desperdicio Fijaros por ejemplo, en la interesante disertación sobre música negra y dad-rock de uno de sus artículos, o en los libros y películas que recomienda. He intentado poner un enlace directo a la web de Kiko Amat, pero me da error. Para acceder a ella debéis teclear en google: http://www.kikoamat.com . De otra forma es imposible entrar. Como digo, merece la pena.

Pero volviendo al blog de residuos, me ha encantado este texto que alguien publicó a modo de comentario para una de las actualizaciones de Carlos Alonso.

"Igual como sucede con “experto 2.0″, la etiqueta “intelectual de izquierdas” es prácticamente una garantía de encontrarte a alguien cuyos textos son aburridos, sosos, desorientados y llenos de lugares comunes.

Hay algo que esta intelectualidad defiende con pasión: el trabajo. Al contrario del beneficio capitalista, al que se ve como algo pérfido, el trabajo es un bien a proteger, a aumentar, y la utopía es llegar a un 100% de trabajo entre los 18 años y los 67. Hay que trabajar. Si eres un “joven artista” se te tiene que ayudar para que “salgas adelante”, lo cual presupone que no tienes suficiente con hacer lo que ya haces: “expresarte”, sino que además es necesario que consigas ganarte la vida con la mercancía de tu arte, lo cuál es equivalente a que esa producción artística sea tu trabajo. Pagar la hipoteca con cuadros de arte moderno, este es el camino.

Además hay que trabajar en cosas de “alto valor añadido”, para ser cuanto más competitivos mejor. Recoger lechugas es una excentricidad, aunque algunos más ecologistas sí lo valoren. Hay que potenciar el conocimiento. Los jóvenes tiene que aprender cuantas más cosas mejor para que no perdamos competitividad; si nos “relajamos” y aprendemos sólo 3 idiomas, ¡qué será de nosotros!, los coreanos y chinos nos superan, debemos aprender un cuarto idioma, mejor si es asiático (por supuesto deben ser idiomas con los que se haga negocio, el quechua no es estratégico).

Debemos competir entre países para conseguir estar arriba en la liga económica mundial. Formación, consumo, todo de bienes cuanto más modernos mejor! ¿Cómo? ¿Tienes un MP3 que sólo reproduce música, y no películas? ¡Es obsoleto! Y la grabadora de vídeo de tu móvil, ¿de cuántos megapixels es? Ésta es la absurda carrera en la que tenemos que participar, porque esto es “lo que toca”. Si lo hacemos así, conseguiremos por fin salir de esta grave crisis que (sólo desde el segundo semestre de 2008) nos atenaza. Porque el círculo vicioso en el que estamos sumidos es “terrible”: este verano, posiblemente haya zonas de la costa donde la ocupación hotelera baje ¡hasta 10 o 20 puntos porcentuales! ¿Podrá nuestra nación sobrevivir a esta dura prueba? ¿Podemos permitirnos que las playas de Menorca, en pleno agosto, estén medio vacías? ¡Qué desperdicio! ¡Y aún suerte tenemos del anuncio de la Damm!…

En fin… todo lo que reactive la economía es bueno. Todo lo que no es económico no cuenta. En la montaña hay que hacer deportes de aventura. Los inmigrantes o “los necesitamos” (qué burros eran nuestros abuelos, ¿cómo narices podían vivir sin inmigrantes) o nos reducen los salarios. Los niños deben aprender a participar en el ciclo producción-consumo. Y para que todo ello cuadre (porque es la única opción), tenemos que crecer cada día más, trabajar mucho, y luego por supuesto hacer vacaciones en las cuáles consumamos relajación, cambio de aires y sensación de libertad. Y todo eso también nos lo ofrece, a cómodos plazos si queremos, el mercado. El espectáculo debe continuar."

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