viernes, 2 de julio de 2010
Pesadilla en Hórreo Street (Parte 236)
De verdad, de verdad. Con todo lo que está cayendo, con la tasa de paro que existe, con la cantidad de expedientes de regulación de empleo que se están abriendo, con los abusos sobre la generalidad de los trabajadores que perciben salarios bajos, con la subida del IVA, con la congelación de las pensiones, con este túnel larguísimo en el que está atascado nuestra economía y del que de momento no se ve el final, y nuestros políticos de dedican a ésto, a lo importante, jojojojo. Por un momento llegué a pensar que estaba leyendo "El Mundo Today", pero no, se trata de una información real. A veces pienso que a los políticos se la sudan los problemas importantes de la mayoría de la población. Les encanta seguir viviendo felices en la Edad Media.
¡Vuelve la pesadilla! y yo que creía, iluso de mí, que la habían aparcado hasta recuperar una mejor situación económica y social....¡válgame! Pues parece ser que es en lo que se van a entretener/entreternos a partir de septiembre. Normal, dentro de unos días finaliza el mundial de fútbol, después llegan la playa y las vacaciones, y después... ¿después qué? Pues el Estatuto, que da mucho juego y es una zanahoria muy apetecible para avivar polémicas y generar acalorados debates en las calles y en los medios de comunicación. Porque sí, porque mucha gente, para variar, entrará al trapo y se organizarán manifestaciones y aflorarán de nuevo los sentimientos patrióticos de los dos bandos: los nacionalistas de comunidad autónoma, y los nacionalistas de la Españaza. Cuánto juego dan las banderitas, los nacionalismos y demás cosas estériles relacionadas con el "dividir" a la población. Os diré, a modo de anécdota, que el otro día hubo una manifestación en Santiago de Compostela para protestar contra la reforma laboral y no éramos ni 1000 personas, por no hablar del estrepitoso fracaso de la reciente huelga en la Administración Pública. ¿Tenemos lo que nos merecemos?
Qué bien le vienen algunas polémicas a los políticos cuando no tienen soluciones para las cosas importantes. El debate sobre el Estatuto de Cataluña ya está ocupando portadas en todos los medios, y a mí, sinceramente, ea algo que ni me va, ni me viene, ni cambiará mi vida. Si me garantizan que el hecho de incluir el término nación o nazón en el preámbulo del Estatuto de Autonomía de Galicia permitirá que por fin dejen de congelarme el sueldo, o ayudará a que muchos de mis amigos abandonen la situación de desempleo en la que se encuentran, entonces me retractaré y pediré humildemente perdón por ser un bocazas, lo prometo. Me temo que por desgracia seguiré siendo un bocazas.
Somos tontos, así de claro.
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