sábado, 26 de junio de 2010
¿Accidentes o imprudencias?
Vivo en un país un tanto peculiar. A las imprudencias se les llama accidentes y después, a toro pasado y cuando ya no existe posibilidad de enmienda, se intenta desviar la culpa de las mismas hacia terceras personas. Hay miles de ejemplos, pongo sólo estos tres para no convertir la actualización en el típico megatexto "Made in Rafa":
Pongamos por caso un día de fuerte oleaje en una playa. La bandera roja es visible desde todo el arenal y los socorristas hacen su trabajo advirtiendo a los bañistas del peligro que corren si se meten en el agua. Nunca falta el típico valiente que se pasa por los cojones las recomendaciones del socorrista y se adentra en el mar para dar unas brazadas, más chulo él que un ocho si además hay muchas chicas en la playa. Hay que lucirse. Al bañista, finalmente, lo arrastra el mar de fondo y perece ahogado. A lo que debería llamarse imprudencia se le llama accidente, y la culpa siempre acabará salpicando a los sufridos socorristas de Protección Civil por no conseguir sacar a tiempo del mar al bañista imprudente.
Un día con mucha lluvia en una autovía. Los paneles de información aconsejan reducir la velocidad y mantener la distancia de seguridad para facilitar una conducción más segura. Nunca falta el típico "Fernando Alonso" frustrado que nos adelanta a más de 150 kilómetros por hora y que aún encima nos hecha una miradita desafiante molesto con nuestra velocidad lenta pero segura. Unos kilómetros más adelante, el kamikaze salta la mediana por efecto del aquaplaning y se lleva por delante la vida de una familia que cumplía con las normas de circulación. En el caso de la familia sí que estaríamos hablando de un accidente, pero en el caso del kamikaze NO, ya que en cierta forma, él se lo ha buscado. En este último caso estaríamos hablando de una imprudencia, o de un asesinato más bien. No faltará quien diga que la culpa es de Fomento por tener las carreteras en mal estado.
Una noche cualquiera en una estación de tren. Varios jóvenes cruzan las vías para llegar antes al otro andén. Lo hacen a pesar de las señales de prohibición que advierten del riesgo de cruzar las vías. Un AVE pasa en ese momento a 140 kilómetros por hora y pone fin, de una manera dramática y terrible, a la vida de varios de ellos. Le llaman accidente, pero para mí es una imprudencia. Accidente sería que descarrilase el tren o se hundiese el túnel que da acceso a los andenes. No faltará quien eche la culpa de lo ocurrido a RENFE, a pesar de las señales de prohibición, y a pesar de existir, a pocos metros, un paso subterráneo que permite cruzar los andenes sin ningún riesgo.
Todos los días se producen miles de ejemplos de imprudencias con consecuencias fatales: alcohol y volante, casos de tetraplejia en playas y piscinas, gente que jode su vida por culpa de las drogas, gente promiscua que folla sin condón, y así podía seguir hasta mañana. ¿Accidentes? NO, claro que no lo son. El accidente no lo busca uno, es algo fortuito e imprevisible. Desde el momento en que existe una información suficiente, desde el momento en que día a día vemos a nuestro alrededor decenas de ejemplos, no podemos hablar de accidentes y SÍ de imprudencias. Es un error cargar la culpa, cuando las consecuencias son ya irreversibles, a quien no la tiene, o a quien ha empleado un montón de tiempo y de dinero en informar de los riesgos que algunas conductas entrañan. No pasa nada. La gente seguirá cruzando las vías en las estaciones, conduciendo borracha, o ahogándose en playas con bandera roja. Al fin y al cabo, la muerte es siempre algo que le ocurre a los demás y a nosotros eso ya nos tocará de viejos. Somos así de temerarios y de inconscientes. A veces tratamos de justificar las imprudencias con argumentos tan simples y absurdos como éste: "es que hay gente que lo hace y no le pasa nada". Ya...eso tiene un nombre y se llama "borreguismo". De todas formas, el que esté libre de culpa que tire la primera piedra, pero que lo haga a ser posible lejos y siendo consciente de que puede causar un accidente hiriendo a alguien(risas).
Ultramemia es así, un país muy curioso y con códigos éticos un tanto peculiares. En Ultramemia, por ejemplo, se tiende más a valorar lo fácil, lo superficial, el envoltorio o la imagen, que la inteligencia. Así nos va. La nariz operada de Belén Esteban ha ocupado más titulares en los medios de comunicación que la muerte de Saramago. ¿Con qué os quedáis vosotros? yo como soy rarito prefiero la inteligencia al físico, a la simple fachada.
Este último párrafo viene a cuento de uno de esos grupos que existen en el facebook con miles de seguidores y que he descubierto estas mañana. Lleva por nombre, ojo al dato: "No hay nada mejor en el mundo que un hombre con patillas". Pues sí que lo hay, ¿un hombre inteligente tal vez? Para tener unos buenos patillones se necesita tan sólo una semana ¿cuántos años se necesitan para amueblar el cerebro? Si me diesen a escoger entre una tía inteligente y una tía con grandes pechos, me quedaría con la primera. Claro que si la chica tuviese las dos cosas ya sería la leche, pero me seduce más la inteligencia.
Nada, que me ha hecho muchísima gracia ese grupo del facebook, es el signo de los tiempos, lo que está de moda y me temo no hay nada que hacer contra eso. Me he acordado de esta escena de "Hache". Vaya por delante que a mí los hombres no me atraen sexualmente y que algunas frases del monólogo me parecen exageradas, pero vamos, que en definitiva...
Otro día seguiré con más historias de Ultramemia, ahora me esperan en Liliput y ya llego tarde.
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