miércoles, 16 de junio de 2010

A MÍ NADIE ME ANIMA PARA LLEGAR A FIN DE MES






Afronto la tarde del debut de la selección española en el Mundial, con la tristeza que me produce leer en un diario digital la noticia sobre la aprobación de la reforma laboral. En condiciones normales, encendería el televisor para ver el partido de fútbol -uno de los pocos deportes de sillón ball que me gustan- pero además de que aún no tengo TDT -los frikis somos así-, he decidido pasar ampliamente del mundial. Cuestión de principios.


Intento concentrarme, como cada tarde, en mis clases autodidactas de inglés, pero el griterio procedente del bar situado en el bajo de mi edificio no me lo permite. Vivo en uno de los barrios más pobres de Santiago de Compostela. No poseo datos estadísticos, pero estoy convencido de que es uno de los barrios más castigados por el desempleo. Para llegar a esta conclusión, no tengo más que fijarme en la miseria que me rodea. Los tres bares cutres de machos que hay en mi calle están hoy a rebosar de gente. Pocos de mis vecinos se han querido perder el debut de España. Animan, gritan, insultan, discuten y jalean a la selección como auténticos animales. Ignoran, quizás guiados por una pasión ciega revestida de patriotismo estéril, que los multimillonarios de "la roja" no pueden escucharles. Pero da igual, a nuestros queridos jaleantes les va la vida en ello. Si José Luis Cuerda se diese esta tarde un paseo por este barrio del "desempleo", encontraría, dentro de tanto surrealismo, un buen argumento para rodar una segunda parte de "Amanece, que no es poco".


Bajada de sueldos a los funcionarios, congelación de pensiones para gente que ha estado toda la puta vida trabajando, trabas de los bancos y facilidades cero para crear nuevas empresas y proyectos, una reforma laboral de risa a punto de aprobarse, gente sobradamente preparada a la que aprecio un mundo -incluso más de un mundo- en el paro, y así suma y sigue hasta casi llegar a los cinco millones de parados… Mientras tanto, nuestra selección de fútbol se convierte en la mejor pagada del mundial. En el caso de ganarlo, cada jugador se embolsará cerca de 600.000 euros. La mayoría de este dinero proviene de capitales privados (los mismos que se quejan de la crisis y no invierten) pero hay otra que proviene del erario público.

Y mientras esto ocurre, una buena parte de la población de esta Eggspaña tuya, de esta Eggspaña nuestra, se deja seducir, como tonta, por todo este circo. Decidme si ésto, además de patético, no tiene un punto de surrealismo...¡QUÉ VIVA EGGS-PAÑA!


Esta actualización se la dedico a los trabajadores y desempleados que no tienen un "público" que les anime para llegar a fin de mes. "Hacer números" es, casi siempre, el más difícil de los regates.



No hay comentarios:

Publicar un comentario