
Estoy orgulloso de ser gallego, incluso en el sentido más peyorativo de la palabra (si es que esta palabra tiene algún sentido peyorativo, que lo desconozco), y me siento feliz por saber que afortunadamente, toda mi vida la haré en Galicia. Estoy convencido de que si tuviese que vivir lejos de mi "tierriña", no sería capaz de soportar el dolor ni los males causados por esa enfermedad llamada "morriña".
Y aunque soy consciente de que un país, una comunidad autónoma, una provincia, o lo que sea, no son más que fronteras delimitadas y definidas por unos señores, y sujetas a cambios políticos, mi realidad es que he nacido en este rincón del Mundo al que llaman Galicia, que he vivido en él 38 años, que no me considero ni mejor ni peor persona que otras por esta circunstancia, pero que quizás me ocurra lo que le ocurre a a la mayoría de la gente, que mi pueblo me parece el más bonito. Como ya sabemos todos, el pueblo de cada uno siempre es el mejor.
Cuando quieres a alguien, o a algo, te sientes orgulloso y presumes de sus virtudes, y con el tiempo, también aprendes a convivir y a aceptar sus defectos. Existe el perfeccionismo, -que yo entiendo como el esfuerzo por progresar y ser mejor cada día-, pero no existe la perfección. NADIE es perfecto, ni siquiera Galicia lo es, y mi Galicia tiene muchos defectos, a mí particularmente no me gustan algunos rasgos que definen nuestro carácter, aún a sabiendas de lo malas que son siempre las generalizaciones (no me gustan, por ejemplo: el conformismo, la resignación, o la sumisión) ni me gustan los caciques (que todavía existe alguno), ni el clima gallego de Lalín para arriba, ni algunas de sus ciudades y pueblos, con los que además me cuesta identificarme; ni que la gente siga emigrando, ni tantas otras cosas que no impiden que me considere gallego, y además orgulloso de serlo.
Ser gallego, sentirse gallego, no es sinónimo de ser nacionalista o independentista , yo ni lo soy ni entiendo de esos anacronismos. Ser gallego es estar por encima de ideologías excluyentes, es querer a tu tierra, defenderla, desear lo mejor para ella, estudiar su Historia, vivir sus tradiciones, respetar su cultura, perderse en los días de niebla por los montes del Xurés o en los de Os Ancares, adaptarse a las dos realidades de Galicia, la rural y la urbana, y disfrutar de ambas; recrearse en la belleza de As Rías Baixas; "engordar" con su magnífica gastronomía; "quejarse" de la lluvia, saber soltar un "manda carallo" cuando hay que soltarlo y quedarse tan a gusto; pararse en la mitad de una escalera para pensar si hacemos bien en subir o si sería más conveniente bajar de nuevo, y tantas otras cosas más que sólo entienden los que son gallegos. ¿Cuál es el sentido más peyorativo de "gallego"? ¿paleto, tonto? por supuesto que "habelos hailos", como en todas partes, pero no creo que sean más que en otras regiones de España.
Rosa Díez, si algún día buscas tu nombre en el google y por casualidad, el google te conduce hasta este blog, decirte que esta actualización va dedicada a tí, con cariño, de un gallego orgulloso de serlo. Aquí te queda, y que sepas también, que siempre me has parecido una "rubia de bote" en el sentido más peyorativo de la palabra. Ah, y una última cosa, claro que los gallegos no tenemos sentido del humor, no lo necesitamos, ¿para qué? si ya tenemos la retranca.
Dende a terra asolagada, día 25 del cuarto mes de la era diluviana.
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