miércoles, 24 de febrero de 2010

La cruel dictadura del invierno permanente




Querido ascensor:

"Un día de lluvia es una nariz pegada a un cristal, es ver la vida pasar desde la ventana de una habitación. Desde hace cuatro meses, se ha instaurado la dictadura del invierno permanente. Su ejercito formado por fuertes aguaceros, granizo, vientos huracanados, rayos y nieves, ha tomado el mando de nuestras calles sembrando el caos y provocando el terror entre terracistas, paseantes anónimos, deportistas de aire libre, turistas, jubilados de a pie de obra y marujas de plazas de abasto. Estos últimos días las fuerzas del mal han recrudecido sus ataques enviando a su artillería aérea más pesada, que azota desde hace unas horas, de forma incesante, a una ciudad ya desolada por cuatro meses de bombardeos. LLueve sobre mojado y la moral de las células de resistencia comienza a escasear. Cunde el desánimo y el pesimismo entre los soldados de nuestro ejército. Pemán ha sido secuestrado durante una nevada a principios de enero y desde aquel día no hemos vuelto a recibir ninguna información más desde el frente. Desconocemos la posición en la que se encuentran las tropas primaverales, aliadas del sol y de las temperaturas suaves, llamadas a derrocar a este tirano gris y sin escrúpulos. LLevamos tres días encerrados en nuestras trincheras, las municiones del enemigo parecen no tener fin. Desde el orinal de Europa, las células de resistencia esperamos órdenes para comenzar nuestra ofensiva final. Cambio y corto.

Santiago de Compostela, 24 de febrero de 2010"

Aunque la foto parece sacada cualquiera de estas últimas tardes, en realidad pertenece al primer sábado de agosto. Es una de las vistas que el Monte de O Castro (Poio), nos ofrece de la Ría de Pontevedra. Fue una suerte haber llevado mi super cámara Casio Exilim (del castillo) y una mala suerte el día invernal que padecimos. Me había acercado con mi hermano hasta el merendero de ese monte para participar en una churrascada bastante peculiar. Comer churrasco en medio de un monte, rodeados de gente que procedía de distintos puntos de Galicia, bajo un fuerte aguacero y un vendaval como guarnición para acompañar al churrasco, fue bastante surrealista. En realidad, ese mi primer día de vacaciones de verano había ido hasta Pontevedra para ver en concierto a Peter Perret y a sus Only Ones. Su concierto no me gustó y al señor Perret lo ví un tanto acabado. Reconozco que tampoco soy un gran fan de las canciones de la banda y que nunca me compraría un disco original de ellos, pero ante canciones como ésta, no me queda otra que quitarme el sombrero y dejar toda mi calva al descubierto. El sonido es un poco cutre, juraría que hace unos meses había en el tube un video mejor de esta canción, pero no lo he encontrado:





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