sábado, 27 de febrero de 2010

Devolver favores



Entre que el paseo fluvial por el que habitualmente salgo a correr está inundado desde el jueves, y que la ciudad de Ourense está siendo castigada desde primeras horas de la mañana por un incesante aguacero, no me queda otra que quedarme sin mi habitual ración de footing de los sábados.

Mientras desayunaba, le he echado un ojo a La Región, el periódico que siempre compran mis padres, y que hoy, como casi siempre que lo leo, se me ha atragantado ya desde sus primeras páginas. Es una pena que su reciente cambio de diseño no fuese acompañado por un cambio en su línea editorial. Más de lo mismo, un periódico totalmente controlado por la Dinastía Baltar.


Como ya sabréis, soy contrario a la existencia de las Diputaciones Provinciales, me parece una Adminitración totamente caduda e inservible, cuyas funciones podrían ser asumidas por otras Administraciones sin mayor problema. No me parece normal que la Diputación Provincial de Ourense sea la segunda Diputación de España con mayor número de personal a su servicio, sólo superada por la Diputación de Barcelona. En el caso que nos ocupa, ese elevado número de personal no se ha traducido en una mayor eficiencia en la gestión de los servicios públicos, puesto que todos sabemos que la provincia de Ourense se encuentra prácticamente en la cola de España en todos los ratios económicos e índices de crecimiento.

No me parece normal que la Diputación provincial de Ourense sea una de las cinco empresas más importantes de la provincia si nos referiemos a la creación de empleo. Otro índice más que nos habla sobre el precario, o casi anecdótico, tejido empresarial de la provincia. La Diputación de Ourense cuenta con 16 porteros para atender tres puertas, un número parecido de ascensoristas y un total de 663 empleados a su servicio, sin contar con el personal contratado eventual. Por desgracia, estos datos no me los he inventado yo, son reales, y los podéis leer aquí.

NO ME PARECE NORMAL haber leído en "La Región" de hoy, que el amo y señor de la provincia, Don José Luis Baltar, anuncie la convocatoria de 51 nuevas plazas de funcionarios para "su" empresa, mientras habla de recortar en un 20% el presupuesto destinado al capítulo VI, el que se refiere a "Inversiones reales". Actualmente el gasto del Capítulo II de la Diputación, que es el relativo a "gastos de personal", asciende 29 millones de euros. Esos 29 millones de euros salen del bolsillo de todos, puesto que es dinero público. Mientras en otras administraciones se ha tomado la decisión de amortizar puestos de trabajo (que siempre será mejor que reducir o congelar el sueldo a personas que cobran mil euros al mes), el señor Baltar reduce el capítulo de inversiones y aumenta el de gastos de personal. ¿qué es más necesario para la provincia? ¿que se invierta o que OU siga siendo una ciudad de funcionarios que en realidad poco aportan y de poca utilidad nos sirven?.

Siempre he sido un defensor de lo "público" frente a lo "privado", pero soy consciente de que lo "público" y ya desde hace muchos años, NO funciona como debería de funcionar. Siempre he sido también un defensor de la estabilidad laboral y de los derechos de los trabajadores frente a la precariedad y a los abusos que se cometen, casi con total impunidad, en el ámbito de la mayoría de las empresas privadas. Actualmente, la Administración es una de las pocas "empresas" que ofrecen esa garantía de respeto hacia los derechos de los trabajadores. También soy consciente (y siento si me gano enemigos con ésto) de que sobran funcionarios, o al menos, es necesaria una redistribución de efectivos dentro de la Administración. Hay oficinas en las que sobra gente y otras en las que hace falta gente (estoy preparando un artículo bastante extenso para hablar sobre vicios y virtudes del funcionariado. El ejercicio de autocrítica no sólo no es necesario, si no que también es saludable). Soy funcionario, y he conseguido la plaza con bastante esfuerzo y sufrimiento tras haber hincado los codos durante muchos años de mi ya añorada juventud, por eso siento un profundo desprecio hacia los "enchufadores", más que hacia los "enchufados", que a fin de cuentas tan sólo se trata de gente que se está aprovechando de una situación que por desgracia es real.

A mí me pagan con dinero público, por eso intento hacer mi trabajo lo mejor que puedo, y por eso tampoco soporto a "los funcionarios profesionales de la caradura", "a los rascahuevos" y a los "que tratan de forma negligente y con desprecio al público". En todas las oficinas en las que he trabajado, siempre ha existido un porcentaje de "rascahuevos", lo triste es que son intocables y nadie se atreve a meterlos en cintura, ya que por regla general, suelen estar afiliados a alguno de esos sindicatos subvencionados y a nadie le apetece meterse en follones. Hay mañanas que tengo mucho trabajo, otras tengo menos, y en otras hasta puedo estar horas y horas navegando por internet, ya que apenas me entra "papel" (imagino que en muchas empresas privadas ocurrirá lo mismo), pero hay "compañeros" que no tienen horarios ni parecen tener jefes y se han acogido al "derecho de pernada" por sistema, y eso nos da muy mala imagen al resto de funcionarios. Si una persona entra en una oficina de diez personas, de las cuales ocho están trabajando y dos leyendo el periódico, lo más normal es que esa persona y ante la fobia antifuncionarial que existe, comente a sus amigos que entró en una oficina pública y que los funcionarios estaban leyendo el periódico. No soporto que la empresa en la que trabajo funcione mal, ni que algunos traten mal al público, o sean auténticas rémoras, y que nunca se tome ningún tipo de medidas contra ellos. Eso no nos deja quedar en muy buen lugar al resto.

Por otra parte, me he dado cuenta de que los funcionarios en el edificio central de la Xunta somos casi minoría, lo que más abundan son las asistencias técnicas, el personal de "chiringuitos" (la famosa Administración paralela) y los "enchufados". A ese tipo de personal me refiero cuando digo que es muy necesaria la amortización de plazas en la Administración. Ya me he ido por las ramas como de costumbre, pongo un punto y aparte sobre este tema y dejo pendiente una actualización destinada a "criticar" los grandes males de la empresa para la que trabajo, y de paso, desmentir algún que otro "mito".

Vuelvo al hilo de la Diputación de Ourense, NO ENTIENDO, (o sí, al referirnos a la Diputación de Ourense, conocida en el mundo entero por sus casos de nepotismo) como la mayor parte de los miembros del Tribunal de selección en estas nuevas oposiciones son personas afiliadas al PP. La política parece que "jode" todo lo que toca y la Administración funcionaría mucho mejor si en sus puestos de mando hubiese más personal técnico y menos personal político, que al fin y al cabo, los políticos, y por lo que he visto en estos últimos años que he tenido jefes de los tres partidos más importantes de Galicia, están a lo que están (sus propios intereses) y todo lo demás les importa poco y no ponen ningún empeño en cambiar las cosas para que funcionen mejor. ¿Es legal que los miembros del Tribunal de Selección estén compuestos en su mayoría por personas vinculadas al PP? Pues sí, es legal, y José Luis Baltar en este aspecto tiene las espaldas bien cubiertas, ya que los artículo 28 y 29 de la Ley 30/92 de régimen jurídico de las Administraciones Públicas y del procedimiento administrativo común, no tipifica la vinculación política como uno de los motivos de abstención o recusación. Pero desde el punto de vista ético, está mal. No hace falta ser muy listo para caer en la cuenta de que detrás de estas nuevas oposiciones a la Diputación existe un nuevo caso de "enchufismo", que se trata de devolver favores a las personas que han apoyado la candidatura de Baltar en las últimas elecciones provinciales en el PP "arreglándoles" un trabajo para toda la vida de una forma en la que la Ley se lo permite, y justo en un momento en el que la provincia necesita más inversiones que gastos en personal.

Así la Administración va mal, seguirá sin funcionar como tiene que funcionar cayendo en picado, y el funcionariado seguirá en el punto de mira y en el centro de la diana de los males endémicos de este país, por culpa de los políticos que los gestionan y que son responsables directos del mal funcionamiento de "su empresa". Porque Baltar ha gestionado la Diputación, con dinero público, como si se tratase de su propia empresa privada. Sin arriesgar tu dinero, es muy fácil presumir de ser un buen empresario. Y a la gente que está en las Academias preparando oposiciones, invirtiendo horas de estudio y miles de euros, y que son de los que más sufren estas injusticias, pues mucho ánimo. Impotencia y rabia son las palabras.

P.D.: Si alguna vez vuelvo a pisar el pub de la mujer del Baltar y me encuentro al Baltarín (que en persona me pareció un tipo campechano, cordial, festeiro, receptivo, y super abierto, una cosa no quita la otra), prometo hablar de lo que hay que hablar, aunque me mande a la mierda, y no sólo de música Soul. Aunque ya estará harto de recibir críticas y se las pasará por el forro de los "coj...", ya que sabe que Ourense es su "Reino" y hay muchísima gente que defiende y gestiona las formas de hacer política de la Dinastía Baltar, que a fin de cuentas, parece que se reduce simplemente a pedir y a devolver favores.


2 comentarios:

  1. En el post del tren de la costa, cunadoabres el blog suenan todas las canciones del goear a la vez. Demasiada psicodelia para mi gusto.

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  2. Sí, y no sólo las de esa actualización, a veces también suenan enlaces al goear de actualizaciones atrasadas. También es demasiada psicodelia para mi gusto ;)

    Además, al hacer click sobre la ventanita del goear hay como 30 segundos de publicidad de Red Bull. A ver si lo corrijo ahora y pongo simplemente el enlace sin la ventanita. Gracias

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