jueves, 6 de mayo de 2010

El chiste de la gallina y los huevos



Hace ya unos años, existía un grupo de Pop en Ourense que respondía al nombre de Annie Hall. Mi interés por la música me llevó a buscar referencias en internet que me aportasen algo más de información sobre ellos. Reconozco sin pudor, que en cuanto a cine no puedo presumir de una vasta cultura. De ahí mi sorpresa cuando tecleé "Annie Hall" en el google y me aparecieron varios enlaces sobre una película de Woody Allen. Me interesé por ella y su temática me resultó interesante, así que no tardé demasiados días en verla.

"Annie Hall" entraría dentro de ese listado inconcluso de "las X (no me refiero al cine porno) películas favoritas de todos los tiempos de Rafa". Me gusta como aborda el tema de las relaciones humanas, centrándose en lo complicado de las relaciones de pareja. El protagonista nos cuenta, a través de un monólogo inicial, que ha roto con su pareja. Lo hace utilizando dos chistes -uno de ellos de Groucho Marx- y finaliza la película también con otro chiste. Entre estas dos partes, vemos como él (Alvy) y ella (Annie) se conocen, como intiman, como se va desarrollando la relación entre distintas comeduras de tarro, neuras, faltas de entendimiento, celos, etc. Y como finalmente la relación se rompe por aburrimiento y de común acuerdo. El protagonista se arrepiente a los pocos días y recorre el país de punta a punta en avión para proponerle matrimonio a su -ex.

Así contada, puede dar la sensación de que "Annie Hall" es el típico melodramón lacrimógeno, pero nada más lejos. Aunque la película nos deja un poso de tristeza e incluso nos hace sentir lástima por la clara condición de loser del protagonista, está narrada con ese sentido del humor tan irónico y especial de W. Allen. Por otra parte, también nos encontramos con un final abierto, a mí particularmente me encantaría conocer el grado de relación de amistad que existiría entre los dos protagonistas, diez años después del final de la película, por ejemplo.

"Annie Hall" contiene escenas memorables. He encontrado ésta en el youtube que me encanta. A cuánta gente conocemos así, cuantos casos de estos hemos sufrido, y como nos encantaría cerrarles en ese momento la boca y que quedasen en ridículo. Pues "Annie Hall" nos lo permite. Toda una pequeña victoria para los que aborrecemos a este tipo de gente (risas). Aquí está la escena, el típico culturetilla petulante ridiculizado:



Y la película finaliza con el "el chiste de la gallina y los huevos", que la verdad, como chiste es más bien malo y no tiene gracia ninguna, pero la reflexión que encierra es tremenda. ¡Qué grande es Woody Allen, coño!




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