sábado, 17 de abril de 2010

Ourense visto por Álvaro Cunqueiro





Pintura de Javier Valcárcel

Álvaro Cunqueiro reflejaba sus impresiones sobre Ourense en su primera visita a la ciudad en el año 1933:

"Así como eu bebería
bon viño de Ourens,

pongo por caso en la calle de los Arcedianos -haciendo honor a las vendimias de la Mitra-, así bebería el agua clara de la fuente en la plaza del Hierro, tal y como lo bebí, un delicioso y fresco vaso, allá por el año de 1933, en mi primera visita a Ourense. Me ofreció el vaso Cándido Fernández Mazas, quien, muy seriamente, nos explicaba, a Manuel Colmeiro y a mí, que aquella era la única agua de Ourense que no estaba envenenada. Colmeiro exponía su pintura en el Liceo, había juegos florales con María Luz Morales de mantenedora, y visitaba Ourense por aquel Corpus -¡qué enorme calor!_.


De aquellos días ourensanos conservo la gran amistad de don Vicente Risco y el recuerdo de Xurxo Lourenzo. Colmeiro y yo discutíamos acerca del color de Ourense y Xurxo estaba de mi lado; habíamos ido a Proust a buscar tal color, al propio nombre de Guermantes: mordovée. Esto en lo que toca a la palabra Ourense y su color.


Ourense tiene un color más cálido que su nombre, un color antiguo, casi compostelano, pero un color compostelano mucho más luminoso, el color de Compostela en agosto. En Ourense hay algo que es Compostela en un sentido profundo, algo que le viene a Ourense de la "ribeira sagrada", y algo que Ourense mismo tiene. De Ourense digo yo lo que Charles Péguy decía de su Orleans natal: "Est bien autre chose qu`une capitale de lointaine paysannerie: c´est le pays" (es algo más que una lejana capital de campesinos: es el país). Ourense, para el gallego que bien piense, el país es. Es el país gallego en uno de sus rostros más cabales y nobles."


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