sábado, 17 de abril de 2010

Alone






Por primera vez en toda mi vida, me he pasado un fin de semana completamente sólo en casa de mis padres. Me produce una sensación extraña la ausencia de personas en una casa tan grande y normalmente tan llena de vida. La música y el ruido de la lluvia acariciando el toldo de la terraza han sido mis únicas compañías en una tarde de sábado aburrida. No podía quedarme en Santiago el fin de semana. Últimamente -y sin el últimamente- llevo fatal lo de vivir en esa ciudad, y pudiendo estar en OUrense, no estoy en otro sitio, no. Ourensano orgulloso que es uno. Allí, en Santiago, se encuentra ahora buena parte de mi familia esperando el nacimiento de mi tercera sobrina, pero para mí, el hecho de vivir quince días seguidos en la aldea, me produce desazón y es malo para mi salud.


Es curioso, de joven siempre soñé con un fin de semana como el de hoy, quedarme completamente sólo en casa de mis padres. Algo que nunca ocurrió, por que si no estaban mis padres, estaba mi abuela o alguno de mis hermanos. A estas horas me encontraría montando la gran juerga de la humanidad con mis amigos, después saldría hasta las mil sin preocuparme de la hora de llegada, o de con quien dormiría en casa. Dulce pájaro de una juventud cada día más lejana, ya no me pica el niki, ni quiero hacer cosas de veinteañero a mis casi cuarenta. El hecho de llevar viviendo diez años solo, también influye en que algunas situaciones pierdan su gracia, o al menos sí pierdan su novedad. Ha sido un sábado normal, mis padres pueden sentirse orgullosos de mí: footing mañanero, vermú, y por la tarde, a romperme la cabeza con una entrevista a un grupo de Ferrol. Y ahora, a falta de un buen plan para salir de noche, me meteré pronto en cama reservando fuerzas para ir al gimnasio de la Universidad mañana a primera hora, y para el posterior vermú en la Plaza Mayor y una comida con los amigos en Oira, de colofón, antes de mi regreso a la aldea.


Pero la rutina habitual de cualquier sábado, no ha conseguido ahogar una sensación extraña, mezcla de vacío y de soledad.


http://www.goear.com/listen/56d8954/why-go-alone-chris-von-sneidern

2 comentarios:

  1. A mi me pasó lo mismo hace 2 fines de semana. Nunca había estado SOLO en casa de papas un finde. Fue una sensación muy extraña. Un saludo.

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  2. Ufff! me desquité hoy con el vermú y con la paparota en Oira. Éramos nueve. Menos mal que no están los viejos en casa, jajaja. Lo malo es tener que coger el bus ahora. Un abrazo irmán.

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