Esta mañana, desde el balcón de la casa de mis padres en O Viso (Cudeiro), disfruté las últimas sensaciones de unas vacaciones ya finiquitadas.


"Una de las cosas que más me gustan es caminar por la playa de noche, durante media hora, no más, pero ese rato que paso a solas me relaja gracias al sonido del mar, el olor del salitre. Me ayuda a escribir, después de un paseo por la playa tengo ganas de escribir. Hay algo para mí que tiene un gran significado: las olas. Las olas son como una metáfora de la vida, ya que van y vienen, como la vida, a veces con más fuerza o violencia, y otras con más suavidad, con mucha paz. A mí, esos son los detalles que me hacen ser feliz, no necesito nada más, con eso es suficiente ¿Para qué quiero tener cuatro coches si sólo voy a conducir uno? ¿Para qué una gran mansión si con un sitio más modesto tengo bastante para sentirme cómoda?"
"La gente en general, y no es porque sean más tontos o más listos, se aburre porque le falta entusiasmo, ilusión. La importancia del lenguaje, que alguien se pueda sentir atraído porque el simple hecho de que hay algo que le inspira a hacer lo que sea, ese es el magnetismo del universo. A través del lenguaje y el entusiasmo, cuando piensas que estás viviendo tiempos duros, esa conjunción te puede ayudar a que todo vaya mejor, mucho mejor. Leer un libro, pasear. A veces no necesitas tener nada más que eso. Los pequeños detalles, esos son los más importantes"