lunes, 1 de agosto de 2011

PATTI SMITH






"Una de las cosas que más me gustan es caminar por la playa de noche, durante media hora, no más, pero ese rato que paso a solas me relaja gracias al sonido del mar, el olor del salitre. Me ayuda a escribir, después de un paseo por la playa tengo ganas de escribir. Hay algo para mí que tiene un gran significado: las olas. Las olas son como una metáfora de la vida, ya que van y vienen, como la vida, a veces con más fuerza o violencia, y otras con más suavidad, con mucha paz. A mí, esos son los detalles que me hacen ser feliz, no necesito nada más, con eso es suficiente ¿Para qué quiero tener cuatro coches si sólo voy a conducir uno? ¿Para qué una gran mansión si con un sitio más modesto tengo bastante para sentirme cómoda?"





"La gente en general, y no es porque sean más tontos o más listos, se aburre porque le falta entusiasmo, ilusión. La importancia del lenguaje, que alguien se pueda sentir atraído porque el simple hecho de que hay algo que le inspira a hacer lo que sea, ese es el magnetismo del universo. A través del lenguaje y el entusiasmo, cuando piensas que estás viviendo tiempos duros, esa conjunción te puede ayudar a que todo vaya mejor, mucho mejor. Leer un libro, pasear. A veces no necesitas tener nada más que eso. Los pequeños detalles, esos son los más importantes"





Arte en el cielo:

"Navegando por el emplumado terreno dejando caer frases como:
"He estado en sitios peores
He estado en mejores.
He andado por ahí..."
Y todo lo que deseas es una mano amiga
Que te saque del lodazal, de la belleza.
Que te levante...

Dejo que las ventanas vuelen, sobre los ríos, el campo y la rama que se dobla.

A lo largo de la orilla del río unas mujeres cogen agua; otras golpean las camisas de sus maridos con una piedra. Niños semidesnudos muerden frutas extrañas, delirantemente dulces, y cantan:

Un día todos estaremos muertos
Pero los que se siguen moviendo
Rastreando y volviendo sobre sus pasos
Nunca morirán
Se llamarán
Rembrandt, Colón

Soñé que era una misionera.
Soñé que era una mercenaria.
Mi mochila era un saco de lino
atado como un globo a un palo.

Arriba, las nubes se forman una y otra vez.
Parecen un embrión, un amigo que se ha ido y descansa horizontal.
Sobre un gran brazo, compasivo como un resorte que recibiera la orden de alcanzar y agarrar ese bolso de lino y todo lo que lleva dentro, aunque sólo fuera el alma de una idea, el color del agua, el peso de una colina."

(Arte en el Cielo, del libro Woolgathering)

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