martes, 1 de marzo de 2011

CUATRO MESES SIN FUMAR





Y abandonar este mal vicio tras un cuarto de siglo fumando un paquete al día, es de las mejores cosas que he hecho en mi vida: Han desaparecido la tos y la boca seca que tenía siempre por las mañanas. Ha descendido mi ritmo de pulsaciones en reposo. Duermo mejor y más horas de un tirón. Ha desaparecido la ansiedad entre cigarrillos y en general, soy ahora una persona menos "nerviosa". He mejorado mis marcas deportivas, por poner un ejemplo, en running corro un kilómetro en medio minuto menos y no termino tan fatigado cuando hago los diez kilómetros, lo cual es un síntoma evidente de la mejora de mi capacidad pulmonar. Han desaparecido los malos olores. Ha mejorado mi autoestima. Me siento más independiente y más libre. Más fuerte en general. Mis dientes comienzan a blanquear y por si fuese poco, he ahorrado casi 500 euros. Eso sí, me molesta muchísimo el olor y el humo del tabaco de los demás y no es por la desesperación de no poder fumar, es porque me resulta muy desagradable ese "aroma" pestilente ¿me estaré convirtiendo en el típico exfumador intolerante? De ser así ¡temblad fumadores!

Y para los que intentáis abandonar este vicio, deciros que lo único que se necesita para dejarlo es precisamente querer dejarlo. Así de sencillo, todo lo demás es engañarse a uno mismo. Ni tratamientos, ni terapias, ni parches ni pinzas en la oreja, cuando las ganas de dejar de fumar sean superiores a las de encender un cigarrillo, habréis dejado de fumar. Os recuerdo una entrada que dediqué a este tema a poco de derrotar al vicio.

Tampoco os voy a engañar, hay momentos difíciles. Yo lo llevo mal, por ejemplo, cuando salgo de noche y bebo unas copas, en ese momento las ganas de fumar son muy fuertes. TAmbién lo pasé mal a medida que expulsaba todo el veneno, tuve días de afonía, un doloroso quiste sacro que me tuvo quince días de baja y que asocio a la eliminación de toxinas (aunque a saber...) y psicológicamente, una sensación muy grande de vacío, pero con fuerza de voluntad, se sale adelante. Ánimo y guerra al tabaco.



Y que mejor sitio que un gimnasio para celebrar mi tercio de año sin malos humos. En el deporte encontré una motivación especial para dejar de fumar. Bueno, en realidad, en el deporte siempre encuentro una motivación especial para salir adelante y superar "problemas".

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