Si utilizando la fuerza de voluntad como único arma, he sido capaz de derrotar al vicio del tabaco y de conseguir enterrarlo para siempre tras un cuarto de siglo durante el que me vencía una vez tras otra, debilitando mis defensas con su artillería de alquitrán y sus bombas de nicotina, también puedo utilizar ese poderoso arma para someterme a una dieta y conseguir de este modo, eliminar los kilos de más que el hábito del tabaco ha repartido por mi cuerpo antes de su muerte.
Esta dieta es la misma con la que, hace casi cinco años, perdí quince kilos en cuatro meses. La dieta es equilibrada y no pasé hambre ni se produjo una merma de mi fuerza ni de mi fondo físico al practicar deporte. Estoy siete kilos por encima de mi peso óptimo, pero quiero perder alguno más para ganar velocidad en running, ahora que he ganado en resistencia al liberarme de los malos humos del tabaco. Perder diez kilos es mi objetivo. Calculo de dos meses y medio a tres meses para conseguirlo, computando dentro de ese periodo, la tregua de una semana a la que me entregaré durante el cercano Entroido, en la que no pienso privarme de los cocidos y del resto de las bondades gastronómicas de mi amada tierra ourensana.
Si es que da gusto cuidarse, y más cuando se tienen ahí los cuarenta añicos de nada llamando a la puerta.
Esta dieta es la misma con la que, hace casi cinco años, perdí quince kilos en cuatro meses. La dieta es equilibrada y no pasé hambre ni se produjo una merma de mi fuerza ni de mi fondo físico al practicar deporte. Estoy siete kilos por encima de mi peso óptimo, pero quiero perder alguno más para ganar velocidad en running, ahora que he ganado en resistencia al liberarme de los malos humos del tabaco. Perder diez kilos es mi objetivo. Calculo de dos meses y medio a tres meses para conseguirlo, computando dentro de ese periodo, la tregua de una semana a la que me entregaré durante el cercano Entroido, en la que no pienso privarme de los cocidos y del resto de las bondades gastronómicas de mi amada tierra ourensana.
Si es que da gusto cuidarse, y más cuando se tienen ahí los cuarenta añicos de nada llamando a la puerta.
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