viernes, 12 de noviembre de 2010

No era tan difícil






Bien, este es un asunto del que no tenía pensado hablar para no darle mayor importancia y por si es demasiado pronto para cantar victoria, pero... ¡llevo 18 días sin fumar!!!

Desde hace unos cuantos años, con mi boca pequeña, repetía constantemente la tan manida frase: "estoy harto del tabaco y quiero dejar de fumar". Aunque era consciente de que el tabaco no hacía nada bueno por mi salud, todos mis intentos fracasaban porque quizás en el fondo no quería abandonar el vicio.

En una salida nocturna de finales de septiembre toqué fondo. En los días siguientes a aquella salida sufrí una resaca bestial de tabaco, tan bestial que no podía casi ni respirar y mis pulmones emitían un curioso pitido. Por si fuera poco, tres días después salí a correr y me dio un mareo en el kilómetro tres, aproximadamente. No puede ser, tanto entrenamiento para no conseguir fondo y empezar casi de cero por culpa del tabaco cada vez que entreno. Tuve que decidirme entre seguir haciendo deporte o seguir fumando y al final ganó el deporte por goleada.

Al igual que ocurre con todos los vicios, el vicio del tabaco siempre va a más y nunca a menos. Después de 23 años como fumador, cada vez fumaba más cigarros al día (unos 20), fumaba ya antes de desayunar, me fumaba las colillas cuando me quedaba sin tabaco, fumaba a cualquier hora de la noche cuando el insomnio me despertaba y ya, lo más triste, es que cuando estaba haciendo deporte, muchas veces deseaba llegar a casa cuanto antes para encender un cigarro, cosa que hacía nada más entrar por la puerta y sin ducharme o comer algo antes. Todavía sudando y vestido con la ropa del deporte,me sentía como un cenicero lleno de mierda con sabor a nicotina.

Tomé una decisión rápida. No es cuestión de mentalizarse previamente para dejar el tabaco, de fijar una fecha o de reducir el consumo poco a poco. Eso en el fondo es no querer dejarlo. O lo dejas o no lo dejas y como digo, en este caso hay muy poco que pensar, es una decisión rápida. Recuerda situaciones de tu vida en las que has necesitado mucha fuerza de voluntad para conseguir algo. En mi caso, si soy capaz de levantarme un domingo a las ocho de la mañana para correr diez kilómetros bajo la lluvia y con las tibias destrozadas, si en mi vida diaria soy una persona bastante constante, ordenada y metódica (que siempre es algo para lo que se requiere mucha fuerza de voluntad), si tuve que olvidarme de personas o de cosas que me gustaban bastante más que el tabaco, entonces, renunciar al tabaco no debe ser tan complicado. Dicho y hecho, eran las diez de la noche y estaba en casa, en pijama. Me vestí y bajé a la calle para tirar a la papelera un paquete de tabaco casi lleno. Reconozco que esa noche dormí peor que de costumbre porque eché en falta el cigarrillo de antes de acostarme y sentí unas cuantas veces la necesidad de bajar de nuevo a la calle para recuperar la cajetilla.

Cada día estoy más convencido de que para vencer un problema hay que minimizarlo, no darle demasiada importancia ni montar un drama. El tabaco no es importante, es algo totalmente prescindible, no aporta nada positivo. Olvidar el tabaco, ignorar su existencia, es algo relativamente fácil. La ansiedad de dejar de fumar son pamplinas, es mucho peor la ansiedad que se produce entre el tiempo que transcurre entre que te fumas un cigarro y esperas el momento de fumarte el siguiente. Cierto es que hay una dependencia física de la nicotina que dura la primera semana o que se manifiesta con más virulencia cuando tomas un café o una cerveza, pero ese "mono" dura diez o quince minutos y se evita ocupando la cabeciña en algo interesante o entrenido, o simplemente cambiando de actividad y sobre todo, considerando que no te vas a morir ni tampoco te va a pasar algo malo por no fumarte ese cigarro, todo lo contrario. Ignora la existencia del tabaco, es lo mejor, Si conviertes el dejar de fumar en un drama o estás añorando siempre el fumarte un cigarrillo, es que en en el fondo no quieres abandonar el vicio. Tienes que ver un cigarro como lo es, algo que te está jodiendo la vida y que además repercute de foma negativa en tu economía, un vicio que crea constantemente una necesidad y una dependencia.

Tres semanas después de dejar de fumar puedo decir bien alto que no lo echo en falta, que estoy orgulloso de sentir que estoy venciendo esta guerra, que las sensaciones son muy diferentes a otros intentos fallidos de dejar de fumar y que esta vez estoy convencido de que es la definitiva, precisamente, porque no lo echo en falta, porque cuando siento un deseo de fumar (cada vez menos) me veo a mi mismo como un cenicero lleno de mierda, fracasando en mis intentos de mejorar mis marcas deportivas, con una habitación de paredes amarillas llena de humo, con asfixiantes resacas de nicotina, con la ansiedad de que llegue el momento de fumar otro cigarro...

Dieciocho días sin tabaco y puedo decir que me han subido el sueldo cien euros al mes (era mi gasto mensual en tabaco), que me noto mucho más activo, que he bajado mi ritmo normal de pulsaciones en reposo de 77 a 58 (no exagero, es cierto), estoy más tranquilo, con más autoestima, duermo mejor, he bajado dos minutos en mis entrenamientos de running, siento más capacidad pulmonar, han desaparecido las toses y los carraspeos, me levanto bastante "católico", no me despierto con la boca llena de mierda ni con la garganta afectada, me encanta ponerme en situaciones de "riesgo" como tomar un café o unas cañas con fumadores, más que nada, para comprobar que ya no tengo la tentación de fumar y para sentirme orgulloso de haber sido lo suficientemente fuerte como para dejarlo. Lo que dicen de engordar, del estado permanente de mal humor o de nervios cuando se deja de fumar, no son más que leyendas urbanas, al menos, hasta la fecha, yo no las he sufrido. En definitiva, que en general me siento mucho mejor y el cambio es notorio en tan solo 18 días.

Será que soy rarito, pero tampoco he necesitado de tratamientos, ni de sustitutivos de la nicotina, ni de terapias, ni de médicos. Lo he conseguido con fuerza de voluntad, como quien dice, lo he conseguido "a pelo". Y se trata además de no volver a fumar un cigarro más en el resto de mi vida. La nicotina pide más nicotina y fumar un solo cigarro puede enganchar de nuevo. Eso al menos es lo que dicen las personas que han fracasado en sus intentos por dejar de fumar. Espero seguir así, pero es que yo no siento ninguna necesidad de fumar un cigarro. Además, la decisión está tomada, es firme y ya no hay vuelta atrás.

Creedme, superar un vicio es MUY FÁCIL, difíciles son otras cosas con las que por desgracia hay que lidiar a lo largo de una vida. Que todos los problemas sean como el de dejar un vicio que nos jode la vida y que no aporta absolutamente nada. El que no consigue dejar un vicio es porque en el fondo no quiere dejarlo. Si justificas el seguir intoxicándote con excusas del tipo "es que es muy difícil", "es que voy a sufrir mucho", "es que tengo miedo al "mono", "es que lo voy a pasar mal" ...te estás dando por vencido antes de empezar y si ya pones excusas y te das por vencido antes de intentarlo es que en realidad no quieres dejar el vicio. Hombre...yo creo que lo vas a pasar peor cuando te lleguen el infartito o el cáncer que por el "sufrimiento" de abandonar el hábito de lo que supuestamente te los va a causar... o también puede ser, que es que a lo mejor eres tan cortito que ya no sabes pasártelo bien sin alguna droga de por medio...

Bueno, pues ya me he quedado sin vicios ¿y ahora qué?


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